El sacro fue considerado en la antigüedad como un hueso sagrado, ya que influía en diversas áreas del individuo, tanto en la corporal como en la emocional. Actualmente con la evolución de los estudios biomecánicos, que corroboraron la movilidad de la articulación sacroilíaca, se lo destaca con un rol importante en estática y dinámica corporal. Influye en el posicionamiento de todas las vértebras, inclusive del occipital, ya que deben adaptarse a su posicionamiento y movimiento. El cráneo con el sacro forman una unidad indisoluble debido a la interrelación que se produce por intermedio del tubo dural. El sacro actúa como distribuidor de las líneas de fuerza creadas por la gravedad a través de las cadenas miofasciales descendentes, que pasan luego por las articulaciones sacroilíacas y coxofemorales. Un fuerte Sistema Ligamentario lo une a: 5ta. Lumbar: ligamentos iliolumbares Coxis: ligamentos sacro-coxígenos Iliacos: ligamentos sacroolíacos anteriores, posteriores (superficiales, medios y profundos) y sacroilíacos (mayor y menor) De este Sistema Ligamentario depende la estabilidad del sacro así como del equilibrio de tono de los músculos que lo influyen (piramidal, músculos del periné, glúteo mayor, etc.) Se debe recordar que si bien la médula espinal termina en L2, el saco dural conteniendo las raíces se extiende hasta insertarse en S2, para continuar con el filum terminal y luego ligamento sacro-coxígeno posterior. La conformación general presenta distintas características según el biotipo del individuo. Si presenta mucha curvatura se denomina dinámico ya que generalmente coincide con mucha movilidad. Cuando se encuentra más rectificado generalmente presenta poca movilidad en las articulaciones sacroilíacas pertenece a un raquis de poca flexibilidad general, denominándose estático. El sacro se encuentra "encajado" como una cuña entre los iliacos, queda sostenido por las articulaciones sacroilíacas por lo que puede moverse anteroposteriormente, lateralmente y en rotación. Por estas características Albert Benichou lo considera como un hueso "suspendido" que se encuentra posicionado por las tensiones de los tejidos blandos. La pelvis, como anillo osteo-artro-ligamentario, realiza movimientos globales de anteversión y retroversión. En las superficies articulares auriculares de las sacroilíacas se realizan deslizamientos sobre los brazos cortos y largos. Estos movimientos son inducidos por el raquis a través de cadenas miofasciales descendentes; cuando la base sacra va hacia delante y el ápex atrás se denomina nutación (extensión) y en el movimiento inverso contranutación (flexión) Durante la nutación disminuye el diámetro anteroposterior del estrecho superior de la pelvis y aumenta el del estrecho inferior. En la contranutación se invierte el movimiento y los cambios de los diámetros anteroposteriores. Estos movimientos favorecen el trabajo de parto, y antiguamente se consideraba que las articulaciones sacroilíacas sólo se movían en esa circunstancia. Las teorías sobre el movimiento en las articulaciones sacroilíacas han evolucionado desde Farabeuf, que consideraba un movimiento de báscula con eje en el tubérculo conjugado que de inserción al ligamento axial, o Bonnaire que colocaba el eje intrarticular en un tubérculo que denominó con su nombre ubicado en el istmo. Actualmente, aunándose a la teoría de Weisel, se considera que el sacro realiza un movimiento de translación entre los iliacos deslizándose por los brazos cortos y largos. La articulación sacroilíaca es una diartroanfiartrosis, que no posee una musculatura que le aporte un movimiento individual (no se puede mover exclusivamente esta articulación), los movimientos son inducidos por cadenas miofasciales descendentes (mueven sacro) y ascendentes (a través de los iliacos). Estos deslizamientos son pequeños, el Dr. Lavignole los ha mensurado fotogrametricamente entre 3 y 5 mm, pero imprescindibles para que la pelvis posea la flexibilidad necesaria para desarrollar los requerimientos biomecánicos. Es importante tener en cuenta la presencia en la cara anterior sacral de la cadena simpática, con un ganglio en cada nivel, para terminar en el ganglio impar en el coxis. En las disfunciones sacras se puede producir una irritación que provoque simpaticotonía del Sistema Génito-Urinario. De igual manera se debe tener en cuenta la cadena ganglionar linfática que se divide lateralmente en dos ramas del sacro, pasando por delante de las cabezas femorales se dirigen hacia los muslos. Disfunciones sacroilíacas pueden provocar alteraciones de circulación de retorno. Las relaciones con disfunciones génito-urinarias están dadas por las fascias de la pelvis menor. En un corte horizontal se observa: la sínfisis púbica, el espacio pre-vesical, la vejiga separada por una aponeurosis (muy resistente por donde pasan arterias y venas) del recto, denominada aponeurosis próstato-peritoneal y luego el espacio retro-rectal. La envoltura anteroposterior que mantiene este conjunto es la aponeurosis o lámina sacro-recto-génito-vesical. Por esta disposición visceral el sacro es un hueso clave en los procesos lesionales de estas estructuras, también se debe tener en cuenta que el Plexo Sacro conforma el nervio pudendo interno que inerva genitales y periné. Las disfunciones sacras (alteraciones de posicionamiento y movilidad) a través de los músculos isquiocoxígenos se transmiten e influyen al Sistema Génito-Urinario (vejiga, recto, útero, próstata) En las disfunciones génito-urinarias se debe tratar inicialmente el sacro y luego realizar el trabajo visceral. El sacro induce movimientos a L5, dependiendo de la orientación de las carillas articulares lumbosacras (que es diferente en los diversos individuos). En la orientación frontal, las carillas articulares sacras miran hacia atrás y las de L5 hacia delante, en este caso L5 sigue al sacro en todos los movimientos funcionales y lesionales. En la orientación sagital toma más protagonismo el ligamento ilio-lumbar que induce a L5 a un giro inverso a los movimientos sacarles. Algunas personas pueden presentar una carilla frontal y otra sagital. Por esta razón no se puede prever el comportamiento L5-sacro. INICIALMENTE SE DEBE TRATAR EL SACRO, SI PERSISTE LA DISFUNCIÓN DE L5, TRATARLA. |