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Importacia de la comprensión en el tratamiento de las lumbalgias. Desde la óptica de las cadenas musculares y articulares de Mme G. Denys-Struyf.

Extracto de una conferencia realizada en el centro hospitalario de Lens.

La lumbalgia es una dolencia habitual, con un porcentaje cada vez mayor sobre el total de las consultas. Hay incluso quien la denomina la enfermedad del siglo.
En efecto, bajo la misma denominación se esconden dolencias con muy diversas etiologías, como las que van asociadas a la repetición de gestos profesionales incorrectos o excesos deportivos, las que obedecen a un traumatismo más o menos antiguo que ha degenerado en un desequilibrio global del cuerpo, o incluso las que van asociadas a una disfunción visceral.
Por otra parte, hay que tener presente que el dolor no siempre se manifiesta allí donde está el mal y ciertas lumbalgias no son más que la manifestación local de un desequilibrio más general, e incluso, en ciertos casos de un malestar que no tiene nada que ver con una causa mecánica.
El método de cadenas musculares y articulares de Mme. Godelieve Denys-Struyf, mediante su enfoque de "noción de terreno", comprende mejor los mecanismos que pueden conducir al sufrimiento de esta región del cuerpo, pero además establece relaciones con otras zonas del cuerpo y con vivencias psicocomportamentales.
Aquí nos limitaremos a realizar una descripción mecánica de los diferentes terrenos predispuestos a padecer lumbalgias, recordando que tenemos que considerar dos aspectos: por una parte la forma que puede alterar la función; y por otra parte la manera de utilizar el cuerpo, ya que cuando el gesto no es adecuado termina siendo desestructurante.
G.D.S. describe siete tipologías en las cuales basamos nuestro estudio de terreno, pero nos damos cuenta de que las tipologías puras son raras y lo que solemos encontrar son combinaciones de las mismas. Voy a describir algunas de las más habituales y cuyos caracteres específicos pueden crear terrenos predispuestos para las lumbalgias.

Actitud pulsada llamada PM (fig. 1)
El individuo está desequilibrado hacia adelante y se suspende de ciertos músculos que G.D.S. agrupa bajo el nombre de cadenas posteriores y medianas derecha e izquierda. Estas cadenas engloban las fibras profundas del glúteo mayor que, cuando todo va bien, da punto fijo abajo a los músculos paravertebrales que salen de la masa común y pueden mantener el tronco en posición vertical.
En el exceso, estos músculos paravertebrales se retraen y funcionan en cuerda de arco. Ante esta excesiva tonicidad de los paravertebrales, el glúteo mayor no logra sostener el sacro, el cual se coloca horizontal (mutación).
La 5a. lumbar se horizontaliza y la lumbosacra se fija en extensión, (fig. 2). De este modo se fuerzan las fibras anteriores del disco intervertebral L5-S1, que terminan rompiéndose, lo cual provoca una degeneración por desecamiento.
El sacro, al horizontalizarse, se desencastra de entre los ilíacos, de hecho, la sacro-ilíaca se vuelve hipermóvil lo que produce algias de los ligamentos que frenan la nutación, los iliolumbares y el axil por arriba y los sacrociáticos por abajo.
En conjunto el dorso es plano, pero si se observa detenidamente, las vértebras de los segmentos proclives inferior y superior se colocan en flexión posterior las unas sobre las otras (fig. 3), el apoyo intervertebral se, hace bípedo, lo que hace que se compriman las articulaciones posteriores sobre todo a nivel dorso-lumbar, favoreciendo las compresiones radiculares al reducirse el diámetro anteroposterior del agujero de conjunción, en esta tipología son frecuentes las ciáticas y más adelante la artrosis interapofisaria posterior.
En este caso concreto, se justifica la gimnasia en cifosis, sin embargo se recomienda prudencia en lo que se refiere a los ejercicios de bloqueo lumbar que los pacientes tienen dificultad para controlar y que amenudo no hacen más que reforzar la tendencia tipológica.
Por otra parte, insistimos en la necesidad de relajar las tensiones en los músculos de esta cadena postero-mediana tanto en los miembros inferiores como en el tronco, no obstante, el tratamiento no sería completo sin un trabajo de toma de conciencia corporal y sobre todo de su estructura es decir su esqueleto.

Actitud erguida y lordosada llamada PAAP (Fig. 5)
El individuo está impulsado hacia arriba debido a una tensión permanente de los músculos erectores del raquis que forman parte de las cadenas Postero anteriores y Antero-posteriores.
Esto es más flagrante a nivel cervical, pivot primario de la pulsión por lo que los dolores son bastante frecuentes en esta zona.
La tensión sobre la fascia endo-torácica, distendida entre un centro freenico que tira hacia abajo y una columna cérvico-dorsal rectificada, condiciona la aparición de una lordosis interescapular.
Las tensiones diafragmáticas y psoíticas fijan la columna dorso lumbar en hiperlordosis. La pelvis está globalmente antebasculada por la acción de los psoas-ilíacos.
En lo referente a las lumbalgias, esta postura produce una flexión lumbosacra que puede generar un tipo de antelistesis de L5 sobre S1 (Fig. 6) Los ligamentos iliolumbares hipersolicitados para mantener L4 y L5, van a recurrir a los cuadrados lumbares que al contraerse bruscamente producen frecuentes lumbalgias. En algunos casos, el desequilibrio anterior de la palanca lumbosacra es recuperado por los pelvitrocantéreos que se contraen reactivamente tratando de frenar la báscula anterior de los ilíacos. En estos casos la ciatalgia se produce por la báscula exagerada de los ilíacos.
En principio, este tipo de lumbalgias necesita una refuncionalización de las cadenas PAAP. Es imposible alcanzar este objetivo si nos limitamos al tratamiento local, es necesario un tratamiento global que incluya una reprogramación. a nivel cervical, pivot primario de la pulsión, así como un trabajo del diafragma y por supuesto de los psoas-ilíacos. Los ajustes propuestos por el método de cadenas musculares es mi trabajo apropiado para estas estructuras PA y AP que son muy reflexógenas.

Actitud enrollada de perfil llamada AM (Fig. 7)
El sujeto está desequilibrado hacia atrás. Para recuperar el equilibrio recurre a algunos músculos anteriores que por su localización en la parte anterior y media del cuerpo, nosotros englobamos bajo la denominación de cadenas antero-medianas derecha e izquierda. Estos músculos, acortándose llevan la columna en cifosis por encima de un sacro muy vertical.
Las vértebras del segmento proclive dorsal (de D8 a D1), se colocan en flexión anterior, unas sobre otras (Fig. 8). En los músculos posteriores son frecuentes las tensiones ya que estos se espasman como reacción a la excesiva flexión anterior de ese segmento proclive superior de la columna. En el segmento declive la tendencia es al hundimiento posterior.
En cuanto a la columna lumbar (Fig. 9), puede llegar a invertir la curva, sobre todo en posición sentada. La presión sobre los últimos discos intervertebrales es muy fuerte. Esta tipología constituye un terreno ideal para las hernias discales.
A nivel de la pelvis, todo depende de cómo se combinen las cadenas del eje relacional antero-lateral y postero-lateral, cuya acción sobre el hueso ilíaco es diferente:

Actitud enrollada de perfil y replegada de frente AM-AL (Fig. 10)
Encontramos las mismas características vertebrales de AM, pero aquí están reforzadas por una hiperpresión intra-abdominal mantenida por las tensiones de los músculos recto mayor y oblicuo menor. Es frecuente el estreñimiento, lo que frecuentemente produce dolores reflejos lumbares y pélvicos.
A nivel pélvico el hueso iliaco es mantenido en báscula anterior con respecto a un sacro vertical. Este posicionamiento afecta a los ligamentos sacro-¡líacos posteriores cuya formación es frenar la contranutación. Los dolores sacro¡líacos posteriores son casi crónicos y se despiertan a la palpación (Fig. 11).

Actitud enrollada de perfil y desplegada de frente AM-PL (Fig. 12)
Los músculos de PL bloquean las coxofemorales en extensión, abducción y rotación externa, el cuerpo se arquea a partir de ella. A nivel pélvico, los huesos ilíacos están en retroversión sobre un sacro vertical, lo que no genera ninguna modificación en las sacroilíacas.
La columna vertebral está en una posición similar a la de AM pura, pero la caída posterior del tronco es más marcada esto hace aumentar más aún la compresión de los DIV. Como la flexión de las coxofemorales se halla muy limitada, a estos sujetos les resulta muy difícil sentarse correctamente sobre los ísquiones (Fig. 13). De hecho lo que hacen es sentarse sobre el sacro, invirtiendo la curva lumbar. Por consiguiente hay in mucho riesgo de hernia discal.
En estos tres últimos ejemplos la potenciación abdominal está contraindicada ya que refuerza las tensiones de esta tipología. ¿Habéis intentado alguna vez sentaros con los abdominales contraídos? Si lo hacemos nos daremos cuenta que es muy difícil sentarse sobre los isquiones.
Los sujetos de tipologías combinadas AM-AL, son difíciles de tratar y han de tener mucha precaución para ir poco a poco distendiendo su pared abdominal y reposicionando la pelvis durante las sesiones de tratamiento. Los efectos sobre el tránsito intestinal suelen ser sorprendentes.
En la tipología AM-PL, la refuncionalización de las coxofemorales permite obtener resultados excelentes, sobre todo a título preventivo, porque como cabe suponer cuando la hernia está instalada, la cosa se complica.

Actitud aplastada llamada AP (Fig. 14)
Esta actitud frágil en apariencia, en el niño pequeño es fisiológica. G.D.S. la asocia con la emotividad entendida como todo lo que puede llevar a producir un estremecimiento.
Esta tipología se distingue de las demás en que no se trata de una actitud impuesta por las tensiones musculares sino por el contrario, es debida a la carencia de acciones musculares. En estos individuos falta lo que llamamos vigilancia vertebral, se mantienen en bipedestación suspendiéndose a ciertos ligamentos y fascias así como al diafragma.
Las masas se reparten en zigzag en el plano sagital para mantener el equilibrio con el mínimo esfuerzo: el cuello se proyecta hacia adelante, el tórax se hunde en espiración y se va hacia atrás, la pelvis se traslada hacia adelante y las rodillas están en recurvatum.
A nivel de la pelvis, las coxofemorales se apoyan permanentemente en los psoas que se espasman en defensa presentando todos los síntomas de una cruralgia (Fig. 15).
Como la columna lumbar carece de sostén posterior adecuado son frecuentes las lumbalgias.
En este último caso, es fundamental el trabajo de reestructuración propuesto en el método G.D.S. porque más que deshacer tensiones lo pertinente es reconstruir.
He aquí resumidas las principales características de las diversas tipologías que constituyen terreno predispuesto a la aparición de problemas en la zona lumbo-pélvica. El método de cadenas, basado en numerosos test específicos tendientes a precisar estos terrenos y utilizar estrategias de tratamiento adoptados a cada patología. Además contribuye en gran medida a prevenir la aparición de esos desórdenes a través de una toma de conciencia y un reaprendizaje del gesto justo.
Lic. Elia Verdu Bellod (España)
Tr: Lic. Aida del Valle Lencina (Arg.)
Docentes autorizadas por el Centro de Formación Phillipe Campignion en Cadenas Musculares y Articulares GDS
Publicado en Magazine Kinésico Número 22: Noviembre-Diciembre de 2001

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