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Importacia del Tratamiento Visceral en los niños

Al final de mis estudios de osteopatía, no me había dado cuenta de toda la importancia del trabajo visceral para el niño. Fue durante la preparación de una clase que pude empezar a entender algo del rompecabezas. La reflexión que les propongo hoy, es por consiguiente, sólo un bosquejo.
El trabajo craneal es por supuesto primordial para el niño, pero el trabajo visceral puede ser una llave para la resolución de ciertos problemas.
El niño es como una burbuja de emociones, nos dice Bernard DARAILLANS, y se " dibuja" tal cual.
Durante los primeros meses, vive principalmente en su cadena central: Todo pasa muy centralmente por su tubo digestivo, cumple con sus necesidades primarias.
Por su orofaringe, respira y desarrolla sus sentidos (sabor y tocar con la lengua).
Su bulbo raquídeo, sus centros vitales cuidan su buen funcionamiento general.
En su tálamo, almacena sus informaciones sensoriales (placer y disgusto); lo que actúa es el hipotálamo, la hipófisis v la tiroidea. Por su cuerpo calloso, hace el vínculo entre la sensación y la impresión que le provoca una emoción. Las emociones y el stress actúan directamente en el órgano vía la hipófisis y el hipotálamo (hormonas) e indirectamente vía las fascias (tensiones). Entre las fascias que parten de la cadena central, citemos el li9 a m e n t o del pulmón para el corazón, la hoz del hígado, el ligamento de Treitz, la raíz del mesenterio, el mesocolon y el itsmo uterino.
Sabemos que una lesión de la esfeno basilar o del occipital puede perturbar la cadena central, tal como una lesión visceral y la combinación de los dos provoca disfunciones importantes.
Así lo demostraron en su tesis, Marie LAPALME y Céline DESGROSEILLERS; que durante trastornos gastro-esofagianos funcionales, que se suelen llamar "regurgitaciones", la normalización de lesiones osteopáticas no fisiológicas del estómago, del hígado y del mesenterio antes de la normalización de las lesiones no fisiológicas de la esfeno basilar da mejores resultados.
No se puede hablar de visceral en el niño sin hablar de embriología, por lo menos para entender la motilidad y la fisiología de los órganos y vísceras, así como la causa de los problemas funcionales de los órganos. Si se habla de los pulmones, crecen desde atrás hacia delante, lo que provocan los movimientos de rotación sobre el eje vertical. Las posiciones paradójicas de los órganos y vísceras constituyen a menudo el origen de su disyunción, lo que nos permite pensar en un desarrollo incompleto, o en un paro de su espiral de vitalidad, o en una posición provocada por un trauma intra-uterino, o en un trauma de nacimiento.
Al nacer existe un doble impacto:
Pasaje de un entorno líquido a un entorno aéreo id est con cambio de presión y adaptación.
Pasaje de un simple soporte arterial por vía placentaria hasta un doble circuito pulmonar y sistémico del recién nacido.
Hablemos del primer impacto: la cadena central está en relación, por una parte con la presión del aire intratorácico por la tráquea, que representa la pared anterior del esófago, y por otra parte con la presión intra-abdominal por el esfínter funcional del cardio, que actúa en la parte abdominal del esófago. El cambio de presión puede hacerse de manera demasiado brusca, tal como ocurre en cesáreas o durante partos demasiado rápidos, y puede llegar hasta trastornos y perturbaciones de la deglución y luego angustias, angores, miedo de morir, hasta la espasmofilia.
Hablemos del segundo impacto: Al nivel pulmonar, los bebés reciben las primeras agresiones por las vías aéreas id est con el aire ambiente durante el parto, el frío, la falta de humedad, etc.
Que sea una membrana hialina del bebé muy prematuro o afecciones respiratorias tal como broncolitis del bebé, que sean lesiones de vértebras, costillas bloqueadas después de caídas boca arriba durante los primeros pasos o cuando el niño cae en la escalera, todas las patologías de las estructuras que pertenecen a la cavidad torácica modifican la motilidad, principalmente cambiando los ejes de movimiento de los órganos y vísceras. Piensen en el impacto repetido sobre ejes falsos durante la respiración: eso puede repercutir al nivel craneal por bloqueo de las lesiones que ya existen con comportamientos particulares. Un punto de fijación al nivel de una cúpula pleural podría, en situaciones excesivas, llevar hasta una escoliosis.
Así Jean-Pierre BARRAL nos dice que la inducción del mediastino en el niño mejora los problemas de rinofaringitis, bronquitis, etc. por su impacto estimulador del timo.
Además añadir que, como el niño reacciona físicamente a las situaciones y expresa sus malestares emocionales con fiebre o bien inflamaciones tales como bronquitis, amigdalitis, otitis; la inducción del mediastino permite sacar la pena o angustia; estas emociones pesan mucho en el corazón del niño y crean una tensión que sube directamente centralmente hacia la hipófisis-hipotálamo y puede molestar su equilibrio. MAGOUN habla del "Stress producting factor" que molesta la homeóstasis.
Al nivel sistémico, si nos fijamos en el desarrollo progresivo del tubo digestivo; el intestino primitivo está ya formado desde la cuarta semana intrauterina.
Sea en el desarrollo embriológico, o después de un trauma, los órganos y vísceras sufren una pérdida de motilidad: es el primer signo de lesión vísceras nos dice Jean Pierre BARRAL.
El desarrollo embriológico de los órganos se hace alrededor de la aorta y de sus arterias que sirven de eje: esto nos acerca de nuevo al gran principio de la Osteopatía: "El papel de la arteria es absoluto". La cadena central puede desde luego estar simbolizada por esta doble espiral entre la aorta y el esófago. Se encuentran las lesiones viscerales alrededor de estos mismos pivotes-arterias para lograr minimizar las tensiones en estas gruesas vainas.
La evolución embriológico muestra que el esófago se alarga con la ascensión de la faringe v la bajada del corazón y de los pulmones. El estómago hace una rotación de 90º en el sentido horario.
El X derecho se encuentra al nivel del abdomen, posterior a la pared inferior del estómago. La cara posterior del esófago se apoya en el pilar izquierdo del diafragma v lo atraviesa en su parte carnosa al nivel de D10. Entonces podemos prever una acción en el neumogástrico por un estiramiento del tórax y una posición de flexión posterior de las cervicales; esta posición que privilegian los niños con trastornos del cardia, pero también los niños espásticos por el movimiento patológico en hipertensión. Igualmente, un espasmo del diafragma puede también afectar el nervio nei-imogástrico durante choques emocionales importantes: el nacimiento es por supuesto el más grande, sobretodo cuando las contracciones están multiplicadas por medicamentos inductores y esto podrá, de nuevo molestar la fisiología digestiva. Un reflujo gastro-esofagiano funcional puede desde luego estar provocado por una disfunción del nervio vago, no sólo por encerramiento en el hueco rasgado posterior pero también por compresión, cuando se tensa el esófago y el diafragma y este reflujo puede además estar provocado por alteraciones de adaptación de los esfínteres esofagianos a los cambios de presión abdominal o bien por el retraso de la evacuación gástrica durante la dismovilidad del estómago. El plexo mientérico sigue igual unos días después en caso de ausencia de reflejos vagares. Es preciso notar también que los quemorreceptores y osmorreceptores, situados en el duodeno, influencian la movilidad gástrica y pilúrica. El estómago atónico, en contacto demasiado largo con los alimentos, sufre de hipercloridia y termina por una ptosis, a veces hasta el pubis: hay que cuidar eso en el niño hipotánico.
Otro fenómeno nos interesa: En un recién nacido o en término, la succión, la deglución maduran, asociadas con movimientos esofagio propulsivos que, aparecen desde el quinto día de vida. El hecho de que, con el niño, la laringe está más alta en la faringe y que la epiglotis está encima de la raíz de la lengua, la leche contorna la lengua y la faringe lateralmente y llega al esófago sin comprometer a la vía respiratoria: El nene puede entonces respirar y beber al mismo tiempo. En la fase faríngea de la deglución, las contracciones secuenciales empujan el bolo alimenticio desde el orofaringe hasta el esfínter superior del esófago: simultáneamente, la laringe sube y la epiglotis y las cuerdas vocales se cierran para evitar la aspiración. Por supuesto el problema puede ser local pero sabemos que la secuencia succión - deglución - respiración se hace bajo el control medular: el occipital, durante la fase de deflexión de la cabeza durante el parto, puede comprimir estos centros nerviosos. Igualmente, con una compresión del cortex frontal, durante la progresión de la cabeza del bebé en la pelvis de la madre, puede bloquear la inducción de la fase orofaríngea.
En la sexta semana de la vida intrauterina, el intestino medio crece y ejecuta una primera rotación antihoraria de noventa grados, debida a la rotación del duodeno sobre la arteria mesentérica superior. En la décima semana, una segunda rotación antihoraria de noventa grados, y una tercera rotación. Las rotaciones anormales, e inversas, o sin coordinación, pueden provocar compresiones con trastornos intestinales o, lo que es más grave, un vólvulus provocando vómitos biliares.
En el niño, el hueso crece más rápido que los nervios, es decir que al nivel del filum terminal, las raíces nerviosas están más altas y pueden estar estiradas, creando problemas de esfínteres, vesicales y anales. Pueden estar provocados por caídas frecuentes o muy fuertes en la cola; puede ocurrir por ejemplo cuando el nene aprende a caminar, sobre todo cuando no ha, o ha mal integrado las etapas preparatorias, sea el "rastreo" o el "cuatro patas".
La enuresis nace por lo general de un trauma de L2-L3. Pero la vejiga puede también estar afectada por una ptosis del riñón. Tomaremos en cuenta lo siguiente: la constipación en el niño bloquea el riñón, que por su sobrecarga, hace una ptosis. Ocurre tanto más fácilmente que los riñones están situados más bajos en los niños que en los adultos y son relativamente más grandes. Por otra parte, la capa de grasa perineal sólo aparece a los diez años. Ella impide la ptosis del riñón. En esta capa pasan el duodécimo nervio intercostal, el mayor y menor abdomino genital: los fenómenos renales pueden provocar síntomas de iradiaciones en el pliegue de la ingle y la cara interna de la parte alta del muslo que se confunden a menudo con dolores en las piernas o dolores de vientre. Durante la ptosis del riñón, se puede descubrir un uréter doblado y también una fijación del órgano con pérdida de la movilidad. Secundariamente, esto lleva a trastornos estéticos, con fijación de los peronés y tibia en posición superior y del cuboides por la presencia del peronerio lateral v además una fijación de la articulación dorso lumbar.
¿Y el intestino posterior? Puede también estar afectado por la falta de rotación durante el desarrollo embriológico pero es preciso saber que el sistema nervioso entérico sigue su maduración después del parto, esta misma maduración esencial para la coordinación de la motilidad. Esta parte del tubo digestivo, es el "cerebro de abajo" nos dice Phillipe DRUELLE DO., porque nutre a todo el organismo. Es aquí donde el niño, absorbe lo que 21+15+5 le permitirá construirse y es aquí donde crea sus "raíces".
La enfermedad de Crohn, o necrosis del intestino es esta incapacidad del niño en encontrar sus raíces.
El Dr. WAKEFIELD, en el "Medical Post" de abril 1996, afirma que el virus del sarampión puede quedarse inactivo en el intestino durante varios años antes de desarrollarse más tarde con una inflamación y provocar esta enfermedad.
En cuanto al hígado, tiene una característica particular. El hígado puede sufrir modificaciones de sus movimientos por alteraciones de las estructuras pero me gustaría hablar de la inmovilidad del hígado a enfermedades parasitarias, virales, microbianas. Esta inmovilidad aumenta la consecutiva alcalinización de las paredes del estómago que a menudo degeneran en gastritis. Esta falta de motilidad y de vitalidad del hígado se encuentran durante la ictericia del nene, durante sobrecargas alimenticias de tipo "fast food" y también durante sobrecargas del sistema inmunitario hasta un mes después de la inyección de una vacuna. WEISCHENK DO. habla de una dilatación posible de la masa gastro-intestinal asociada a una hipertrofia hepática: desemboca en una torsión del diafragma y aparece poco a poco una actitud escoliótica.
Personalmente, tuve una experiencia poco frecuente cuando empecé la osteopatía: la liberación del diafragma de un bebé de ocho meses, cuyos padres eran alcohólicos, y permitió una limpieza del hígado con reacciones cutáneas fuertes al nivel del cuello. Unos días después, progresa de manera excepcional en su desarrollo motor.
Durante una conferencia en mayo pasado, el oftalmólogo Jean-Paul BLOUIN afirmó que el cristalino y el músculo ci liar del ojo se vuelven vísceras porque estos elementos responden cómo hacen los órganos con la acetilcolina y con la noradrenalina: cuando al bebé le faltan alimentos, se vuelve miope a - 20. La dióptrica ocular pertenece a lo visceral.
Por otra parte, Jean Pierre BARRAL afirma que el hígado deficiente compensa su falta de energía al nivel del cerebro, sobretodo en las zonas prefrontales izquierdas. ¿Qué podemos pensar del comportamiento de los niños con asma alérgico, tan frecuente hoy en día? Igualmente, encontramos a menudo hiperactividad en los niños prematuros, alimentados con perfusión, o en los niños mal alimentados con carga de productos tóxicos (colorantes, azúcares).
El doctor Paul Donald MAC LEAN habla de los bebés frontales y prefrontales como bebés implicados en la empatía y los sentimientos altruistas. Los bebés frontales del cerebro, de los cuales se dice que son la extremidad de la cadena del hígado, privilegian la visión en los demás sentidos. Desde luego, un hígado deficiente puede llevar a una alteración de estos bebés y así aparecen los actos repulsivos y antisociales.
La osteopatía puede entonces ayudar en invertir el proceso, esta tendencia a la agresividad o cualquier otro malestar, llevando al niño, al ser humano a sentirse en armonía consigo mismo y con los demás, liberando la cadena central de sus impedimentos, dando de nuevo al individuo una vitalidad necesaria a su cumplimiento.
Revista Osteopatía
Instituto Argentino de Osteopatía
Dr. Gilles Drevon Lieffroy DO.
Publicado en Magazine Kinésico Número 19: Mayo-Junio de 2001

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