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Osteopatía en los niños

Si el movimiento vuelve al que es Principio de todo movimiento, entonces, en el ser humano, nace el gozo.
La Respuesta del Angel. Gitta MALLASCZ

Para los que ignoran todo de la Osteopatía, en los niños parece a veces milagrosa, porque los tratamientos son casi invisibles. Si uno mira un osteópata trabajando, no ve nada, con excepción de algunas maniobras que llamamos “Thrusts”, que no se aplican nunca a los bebés y muy pocas veces a los niños un poco más grandes. Todas las otras maniobras son extremadamente suaves. El osteópata pone levemente sus manos sobre la cabeza, sobre la espalda o la pelvis del bebé y espera. Aparentemente, nada pasa, pero se observa que el bebé deja de llorar si estaba llorando, o se relaja y muy a menudo se duerme.

¿Qué pasa con el cráneo del bebé en el momento del parto?
Hay una compresión de los parietales lateralemente, y esta compresión exige una adaptación. Son las suturas y las fontanelas las que permiten la acomodación del cráneo. Esta queda favorecida por la superposición de los huesos membranosos. Los parietales, a nivel de la sutura coronas, es decir, su articulación con el frontal, cubren las dos mitades del frontal, y a nivel del occipital, cubren el occipital. La función por interacción de la duramadre controla y limita la estructura en su adaptación. Entonces, durante esta fase, la progresión del neonato es posible solamente si la cabeza del feto hace una flexión para disminuir el diámetro del cráneo y permitir la bajada del bebé. Esta flexión involucra el hueso occipital. Este hueso occipital, embriológico, está formado de cuatro partes no soldadas. Esta particularidad permite la acomodación a nivel de la sutura entre los parietales y permite un movimiento de báscula entre la parte posterior del occipital y la parte de la base, es decir, la parte que corresponde a los cóndilos (articulaciones con la primera vértebra cervical). Podemos entender muy fácilmente que si hay un exceso de tensiones, una lesión a nivel de la pelvis de la madre que frena o, por el contrario, que acelera demasiado esta progresión, las fuerzas sobre los huesos craneales del bebé, y específicamente, las distintas partes del hueso occipital, pueden provocar deformaciones más o menos importantes. Estas deformaciones y alteraciones del movimiento de los huesos, y específicamente del hueso occipital, alterarán directamente la relación del cráneo con la columna vertebral. Sobre todo, van a comprimir la base del cráneo, alterando el diámetro del agujero occipital por el cual pasa la médula espinal v alterando también su parte más alta, el bulbo, que contiene el centro de la respiración entre otras cosas importantes.
Todo el mecanismo del parto va a constituir y preparar la estimulación neurológica del bebé. Durante su migración hacia el alumbramiento, la cabeza fetal está sometida a un modelado que se orienta en un primer tiempo hacia una compresión, llevando el cráneo en extensión (con respecto a la sínfisis esfeno-basilar) y este fenómeno es útil porque la extensión provoca una hiperpresión del líquido céfalo-raquídeo en las cavidades del cerebro, los ventrículos, y un aumento del metabolismo general. Podemos pues concluir que las compresiones del cráneo y del tórax durante el parto provocan la compresión de los centros del bulbo, y empujan fuera de los pulmones el líquido amniótico. Todos estos fenómenos mecánicos provocarán modificaciones de la química sanguínea, que va a permitir el inicio de la actividad de los centros neurológicos. El conjunto de las estimulaciones percibidas durante la expulsión, que provocan un verdadero aumento del ácido carbónico en la sangre, va a favorecer el comienzo de la actividad del centro respiratorio. Por eso es obvio que cualquier alteración a nivel del occipital, provocará alteración respiratoria, tanto a nivel de los centros del bulbo como de los nervios que salen por la base del cráneo e involucran las vías respiratorias superiores: faringe, laringe, bronquios, etc.

¿Qué puede hacer el osteópata durante el parto?
Sería bueno que el osteópata fuese integrado en el equipo médico de las maternidades. En realidad, la osteopatía, en el bebé, empieza va en su mamá durante el embarazo v el parto. La presencia de un osteópata en sala de partos es beneficiosa para ayudar a la parturienta, asistiéndola en forma preventiva a nivel de sus estructuras (la pelvis), de sus fascias y de sus diafragmas craneal, torácico y pélvico, y controlando sus tensiones membranosas y su duramadre que indirectamente están solicitadas durante el trabajo de parto y las contracciones uterinas. Durante el embarazo, el osteópata preparará mensualmente todas las estructuras y las fascias de la madre para el día del parto. A menudo, va a tener que liberar tensiones excesivas a nivel del ligamento útero-sacral, porque una tensión crónica en este nivel puede provocar una fibrosis ligamentaria que tendrá repercusiones en la suspensión del útero y la acción del comienzo del trabajo de parto. Para tener un buen trabajo de parto necesitamos contracciones uterinas de buena calidad, es decir, eficaces, y una modificación correcta de la estructura del cuello uterino. Si el cuello es favorable, la dilatación es posible y el parto se realiza sin problemas, porque el feto puede recorrer su viaje hacia la libertad.

¿Qué debemos hacer después del parto?
La involución del útero empieza inmediatamente después que terminó el parto y prosigue los días siguientes. Después del nacimiento, si el útero está bien vacío, se vuelve duro. Muy rápidamente se va reduciendo para volverse totalmente pélvico doce días después del parto. Las estructuras viscerales no cambiaron después del parto: siguen idénticas a las del embarazo. A nivel vascular, el calibre de las arterias y de las venas, sigue muy aumentado. La dilatación venosa sigue presente y las arterias son más sinuosas. Por otro lado, hay nuevas adaptaciones de las estructuras después del parto. Hasta los músculos deben recuperar su tensión original. Las fascias del cuerpo han sido estiradas por el peso mismo del bebé y de sus anexos, y el trabajo de parto. Por eso es muy aconsejable a las mamás, después del parto, hacer una sesión de osteopatía general y craneal, luego un poco de gimnasia post-parto con un kinesiólogo, y luego volver a hacer un control osteopático.

Consecuencias de las múltiples fuerzas sobre el cráneo del bebé
Ya hemos visto qué pasa durante el parto normal. Veamos ahora lo que pueden inducir sobre el cráneo del feto fuerzas de aplastamiento, de compresión o de tensión. Las lesiones de crecimiento o lesiones embriológicas existen, por supuesto. Pueden ser extrínsecas, es decir, de origen genético, viral, infeccioso, que favorece lesiones oftálmicas, del corazón o el mongolismo. Podemos tener lesiones que provienen de la absorción de ciertos medicamentos durante el embarazo, la falta de ciertas vitaminas o el exceso de exposición a los Rayos X. Podemos tener lesiones craneales con orígenes intrínsecos intrauterinos. Por ejemplo, la asfixia producida por el cordón umbilical que ahorca al bebé; una mala inserción de la placenta (placenta praevia); las compresiones provocadas por las cabezas de los gemelos o mellizos que pueden detener el crecimiento o el desarrollo normal del cráneo de un feto. Siempre debemos revisar con mucho cuidado a los gemelos o mellizos, que casi siempre se lastiman mutuamente.

Traumatismos en el nacimiento
Sus orígenes son varios y van a ser responsables de un modelado demasiado duro o excesivo de la cabeza craneal fetal. Podemos tener un modelado defectuoso por contracciones demasiado intensas a través del canal pélvico. Eso ocurre a menudo porque, para apurar el tiempo de parto, la medicación es excesiva. Un parto de cara, de hombro o de nalgas, con insuficiente dilatación del cuello va a comprimir más la cabeza. Según el grado de compresión, se van a provocar distorsiones que debemos corregir cuanto antes.

Forceps y vacuum
El fórceps es una pinza de ramas cruzadas, cuyas cucharas se aplican sobre la cabeza del feto a nivel de las regiones parieto-malares. Sirven para llevar la cabeza, en forma mecánica, en los distintos movimientos de inclinación, flexión, extensión o rotación para favorecer la expulsión.
La aplicación de los fórceps exige algunas condiciones previas:
1) el orificio uterino debe estar bien dilatado;
2) las membranas deben estar suficientemente rotas;
3) la parturienta debe estar anestesiada y preparada para esta operación.
Ya hemos dicho que la función del fórceps consiste en ayudar la cabeza del feto retenida todavía en la pelvis y transmitirle los movimientos que la van a liberar. Por supuesto el fórceps debe intentar imitar los movimientos normales de un parto fisiológico. Sin embargo, hay una noción de urgencia: el fórceps es un medio para evitar lo peor. Entonces, se produce la violación de la naturaleza por una ayuda exterior. No dejamos que se produzca la dilatación fisiológica porque no hay tiempo, y por el contrario, vamos a imponer una solución al organismo. Eso pone en evidencia las nociones de buena ubicación, de conocimiento del profesional y de una excelente mano. Por supuesto, se requiere un aprendizaje muy serio, un conocimiento perfecto de parte del obstetra. Cualquier error en la aplicación de los fórceps va a fabricar lesiones craneales más o menos graves.
Existe otro tipo de extractar: es el vacuum. Se habla también de un extractar neumático, que produce el paso y la expulsión del ápice del cráneo hacia la vulva de la madre. Este sistema parece menos traumatizante para el feto. Sin embarco, aunque es menos agresivo que los forceps, el vacuum implica riesgos para el cráneo porque el tracta aspira la cabeza a nivel del vértex, y provoca una torsión que debemos verificar después del parto.

¿Qué conclusión podemos sacar de estos medios externos de extracción?
El sentido común nos lleva a decir que los fórceps bien empleados son útiles. Sin embargo, su empleo intempestivo provoca sistemáticamente lesiones craneales de tipo compresivo. Ya el simple hecho de colocar correctamente el aparato es toda una proeza que exige una manipulación rigurosa de las cucharas y también la buena ubicación de la mano del profesional y de sus dedos con respecto a la cabeza fetal ya comprimida en la pelvis materna. Por eso, el uso del fórceps o del vacuum es una indicación mayor, urgente v precoz para realizar una consulta osteopática y craneal cuanto antes después del parto. Todo obstetra, pediatra, médico de familia debería aconsejar una consulta osteopática después de un parto difícil cuando hubo uso de fórceps o vacuum.

¿Qué podemos pensar de la cesárea desde el punto de vista de la osteopatía?
A primera vista, podemos pensar que si se hizo una cesárea a una mamá, el bebé no pudo sufrir a nivel craneal. En realidad, debemos observar que hay dos tipos de cesárea, que no tienen los mismos efectos a nivel craneal, pero que siempre deberían conducir a un control craneal.
Primero, la cesárea prevista: aquí el cráneo del bebé no sufre ninguna fuerza por causa de un atraso en una intervención quirúrgica, o por un parto largo y difícil. En cambio, el cráneo no hizo ese trabajo normal y fisiológico a través de la pelvis de su mamá. Consecuentemente, no tuvo el modelado obligatorio que provocan las solicitaciones y estimulaciones necesarias para el buen desarrollo de sus puntos de osificación craneales. De ahí tenemos posibilidades de varias lesiones, bloqueos y retrasos en el crecimiento.
En el segundo caso, la cesárea no prevista desde el comienzo se efectúa con urgencia porque el desarrollo del parto no se realiza normalmente. En este caso, por cualquier razón, el cráneo fetal va a sufrir consecuencias imprevistas: las consecuencias de un parto difícil. El obstetra decide con urgencia la intervención para evitar lo peor al niño y a la mamá. Para preparar la intervención se necesita un cierto tiempo: hay que dar una anestesia a la parturienta y realizar la cesárea. El tiempo pasa. Mientras tanto, las contracciones uterinas siguen su acción a pesar de los medicamentos que intentan inhibirlas. La cabeza fetal y el feto quedan bloqueados y esperan su liberación. El cráneo, apoyado contra la pelvis de la mamá o bloqueado por un espasmo muscular que no permite su progresión recibe compresiones, tensiones y modelados demasiado vigorosos y asimétricos. Luego, el cirujano llega y lo libera de su cárcel, pero durante todo este tiempo, estas fuerzas anormales se imprimieron sobre el cráneo frágil del bebé. Y las distintas fases del parto que no se puede producir no permiten, por otra parte, el modelado fisiológico del cráneo. Entonces, en ambos casos, la prevención se impone por una visita de control a un osteópata. Por eso todo obstetra, partera o médico debería aconsejar sistemáticamente un control craneal con un osteópata después de toda intervención quirúrgica por cesárea. Y eso en los días que siguen al parto.
Las causas más importantes y comunes de dificultades durante el parto son las siguientes:
- ausencia de inicio espontáneo: no hay dilatación, no hay contracción;
- inicio de trabajo demasiado lento;
- bajada larga y difícil, a veces imposible;
- paro de la dilatación durante el trabajo;
- mal “borrado” del cuello uterino;
- expulsión larga, trabajosa o imposible.
En conclusión, debemos subrayar tres nociones capitales para la salud del cráneo con respecto al parto: primero, la noción de tiempo, de duración; luego, la noción de intensidad a nivel de las fuerzas de presión; en fin, la noción de fuerza que sobre toda estructura ósea, y en este caso, los huesos craneales en estado embrionario, van a permitir aumentar todas estas posibilidades lesionases.
Así, quisiéramos darles a las parteras un consejo muy amistoso: no detengan bajo ningún pretexto e inútilmente la expulsión de un feto que llega a su término. Muchas veces, las parturientas deben retenerse o tratar de esperar. Se les dice: “Espere, que no llegó el doctor”. A menudo, sin querer lastimar, la partera agrega el gesto que mantiene cerradas las piernas de la mamá para demorar el alumbramiento. Por favor, amigas parteras, no alteren esta liberación. El Dr. Harold Magoun escribe: “La mayoría de las mujeres pueden liberarse normalmente ellas mismas”.
A los padres y a los médicos pediatras, les decimos que deberían recibir un control osteopático todos los niños nacidos después de un parto difícil, o demasiado largo o demasiado corto; un parto provocado, acelerado o detenido, un parto con instrumentos (fórceps o vacuum); un parto de cara o de nalgas; un parto por cesárea, prevista o de urgencia; un parto en que la partera obliga a la mamá a esperar al médico obstetra ausente; un parto antes de término o después de término; un parto en presentación atravesada.
No olvidemos que la primera fuente de producción de lesión craneal en el bebé es el parto. No olvidemos que, desde el punto de vista neurológico, el bebé es muy incompleto al nacer y una lesión cerebral puede manifestarse varios meses o años más adelante. Eso quiere decir que un bebé puede haber recibido una lesión importante sin tener síntomas inmediatos.

¿Cómo sospechar la existencia de luna lesión osteopática craneal en un bebé o en un niño?
Algunos signos permiten a los padres darse cuenta y tomar la decisión de pedir una consulta osteopática.

En el bebé:
Se pone tenso, rígido sin causa aparente; no le gusta que se le toque la cabeza, la columna cervical y otras partes de su cuerpo; llora cada vez que se le toca la base del cráneo; respira con dificultad por la nariz; tiene regurgitaciones, vomita sistemáticamente después de su biberón, o tiene dificultades para tragar; es demasiado linfático o atónico, o al contrario, parece hiperagitado, muy nervioso; duerme demasiado a menudo y demasiado tiempo durante el día, cuando duerme ya muy bien durante la noche; necesita siempre que se lo acune o se lo consuele; duerme de día y no de noche; duerme poco y/o mal.
¿Cómo se acuesta su bebé? ¿Siempre del mismo lado? ¿Puede quedarse acostado de espaldas? ¿Busca un contacto, un apoyo para su cabeza contra su cuna? ¿Tiene insomnios frecuentes? ¿Cómo llora su bebé, con gritos, llantos de cólera o de sufrimiento? ¿Observa Ud. algunas anomalías en la forma de su cabeza o de su cara, una asimetría? Sus miembros son rígidos, espásticos, blandos... ¿Observa Ud. anomalías sobre su cuerpo?

En el niño pequeño:
¿Sufre de ostitis o de rino-faringitis repetitivas, de resfríos, de bronquitis reiterativas? ¿Tiene una escoliosis aunque no camine todavía? ¿Tiene una asimetría a nivel de los ojos? ¿Es bizco? ¿Presenta una mala dentición? ¿Su paladar es muy hueco o muy chato? ¿Su niño usa un aparato de corrección ortodóntica? ¿Su niño tiene ya problemas oculares, necesita anteojos, etc.?
Para terminar este capítulo, quiero presentar los resultados de un estudio de la Dra. Viola Frymann, de los Estados Unidos. La Dra. Viola Frymann es directora del Osteopathic Center for Children en La Jolla, en California (USA). En su hospital, ella y su equipo efectuaron numerosos estudios sobre el neonato y el niño. El estudio que citamos se realizó con 1250 neonatos examinados inmediatamente después del nacimiento, es decir en los cinco primeros días de vida. Todos los detalles de parto han sido registrados. Las conclusiones estadísticas de este trabajo, muy llamativas, son las siguientes:
- 12% de los niños solamente poseen un cráneo libre, sin síntomas.
- 82% de los niños presentan un problema craneal, pero sin síntomas.
Entre los niños sin síntomas 39% tienen un occipital libre en su movimiento craneal, 18% tienen una sínfisis esfeno-basilar móvil, libre.
En los niños agitados, 95% poseen una lesión del occipital y pueden ser tratados.
Las conclusiones de la Dra. Viola Frymann son las siguientes:
1) Es evidente que un traumatismo, severo, ha sido infligido a la cabeza, sea antes, sea durante el trabajo de parto en el 10% de los bebés.
2) Tensiones membranosas o articulares que pueden ser detectadas por el profesional formado en las técnicas osteopáticas de diagnóstico en el campo craneal fueron notadas en el 78% de los casos, de tal forma que casi 9 de cada 10 niños están afectados.
3) Sólo relativamente pocos niños nacen sin tensión intempestiva o sin traumatismo craneal.
La Dra. Viola Frymann se interesó luego en otro estudio realizado sobre cien niños entre 5 y 14 años que presentaban dificultades escolares y de comportamiento. Sus conclusiones son las siguientes:
1) El anamnesis probó que 79 chicos habían nacido después de un trabajo largo y difícil y tenían uno o varios síntomas comunes durante el período post-natal.
2) Muchos casos de alergia infantil se imputan a tensiones músculo-óseas en el momento del nacimiento.
3) La escoliosis vertebral durante la infancia o la adolescencia, es, en numerosos casos, la consecuencia de una escoliosis craneal provocada durante el nacimiento.
Ella concluye:
Las tensiones músculo-óseas que soporta el neonato durante el nacimiento pueden causarle problemas durante su vida entera. Reconocer y tratar estas disfunciones en el período que sigue inmediatamente al nacimiento presenta una de las fases más importantes de las fases de medicina preventiva en la práctica de la medicina osteopática.
Dr. Gille Drevon Lieffroy D.O.
Publicado en Magazine Kinésico Número 17: Enero-Febrero de 2001

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