Resumen
Luego de un largo e infructuoso peregrinar por trece diccionarios y enciclopedias diversas (médicas, de psicología, de biología, en inglés, etc.), encontré la definición en la Enciclopedia Británica (gracias a un entrañable amigo), por lo que supe que era un neologismo. Partiendo de la definición de Proxemia para su uso en Kinesiología y Fisiatría y aclarando al final su real origen como estudio, intentamos que los colegas aprovechen el conocimiento del espacio en que desarrollan su actividad, para conectarse y comprender mejor a quien vamos a dedicar no sólo nuestra sapiencia y tiempo, sino eso que es CONTENCION con mayúscula.
Desarrollo
Podríamos definirla como la “semiología del espacio en el que se desenvuelve la vida que nuestro esquema corporal ocupa”. Recordemos que dicho esquema corporal de acuerdo a la clásica definición de Paul Schilder es tridimensional. Por lo que ocupa un espacio que se relaciona con otros objetos móviles o no, que también ocupan un espacio dentro del espacio común.
En un trabajo anterior definimos las nociones filogenéticas del esquema corporal que nos ayudaban a ubicarnos en este espacio.
Pero debemos recordar y aclarar que cuando ejecutamos un instrumento, ya sea de cuerdas, percusión o de viento, o pateamos una pelota, estos objetos funcionan como prolongación y proyección de nuestro esquema corporal, en y hacia el espacio.
Las actividades que realizamos los Kinesiólogos se cumplen dentro de ese espacio común pero lo diferenciaremos según las distancias.
1) íntima o inmediata: (de 0 a 40 cm). Predominan los sentidos del tacto y el olfato (a pesar de lo rudimentario en el ser humano), la visión por ser demasiado cercana se halla deformada, la audición en cuanto a la voz es casi susurrada frecuentemente.
2) personal o mediata: (45 a 125 cm). La clásica distancia del apretón de manos, aún funciona el olfato. La visión es buena al igual que la audición; en esta distancia adquiere suma importancia la pose de los sujetos. La voz es relativamente baja.
3) social o profesional: (1,30 a 3,30 m). Los interlocutores ya no se tocan, los detalles faciales se difuminan y el esquema corporal del otro se nos presenta entero dentro de nuestro campo visual. La altura de la voz es normal. Las sensaciones térmicas y olfativas ya no existen. Recordemos ésto cuando trabajemos con grupos de pacientes.
4) pública: (3,50 m o más). Es la distancia que existe entre el disertante y su público, el cuerpo parece perder tridimensionalidad, tiende a aplanarse, obviamente el discurso es más lento, el vocabulario cambia y por necesidad se hace más formal.
Por último, existe un llamado "espacio racional", es decir cómo investimos el espacio real y qué tipo de relación de poder mantenemos dentro de él. No es lo mismo atender a un paciente en nuestro consultorio (territorio propio), que en el domicilio de él (su territorio). El conocimiento del ambiente en ambos casos, otorga ventajas por la familiaridad.
Es lógico que deduzcamos la importancia de lo antedicho en discapacitados sensoriales, v.g. ciegos y sordos.
Esto que hemos esbozado en los párrafos anteriores, necesariamente nos lleva a reflexionar sobre las enormes implicaciones que la proxemia tiene:
Sociológicas: Es sabido que las clases altas juzgan de pésimo gusto la gesticulación, cosa común en las clases bajas, pues al trabajar y vivir de su cuerpo, es lógico que la mayoría de sus expresiones sean corporales. Reparemos en la distancia entre subordinado y superior.
Geográfico-étnicas: No es lo mismo conversar con un napolitano que con un noruego, por ejemplo.
Por último, luego de estas disgresiones, diremos que el origen de la proxemia lo dieron los etólogos (quienes estudian los comportamientos de los animales); por ello E. T. Hall la describía “como la territorialidad que necesitan en diversas circunstancias” (PROXEMICS).
Bibliografía
Birdwhistell,R. L.: Kinesics and context-U.P.P., Philadelphia, 1970.
Hall, E. T.: The Hidden Dimension, New York, 1966.
Kaplan, O. L.: Las nociones filogenéticas del Esquema corporal, Magazine Kinésico, Nº 13, Bs. As. 2000.
Pasini, R. W.: Schwenz Rundschau Med. (Praxis) 73, Nº 5, 1984. |