La medicina se ha vuelto sintomática, y muy pocas veces se preocupa en descubrir las causas que subyacen ante una patología. Debido al gran avance de la tecnología, hemos ido perdiendo nuestra capacidad de percibir, de palpar, de intuir, y de utilizar nuestras manos para restablecer la armonía global del organismo. La propuesta de la osteopatía es devolverle a las manos la capacidad de poder sentir las disfunciones y de restablecer el movimiento, no sólo de los macromovimientos, sino también de los micromovimientos que los osteópatas han estudiado en profundidad y cuya libertad da cómo resultado el libre juego articular. Dentro de estos micromovimientos se encuentran el movimiento de las fascias y los movimientos que influyen en la globalidad de nuestro organismo. Por medio del tratamiento de la lesión osteopática o disfunción somática no solo se mejora el movimiento articular, sino también se mejora la vehiculización de líquidos vitales para una condición de homeostasis (sangre, linfa, LCR). Todo esto basado en un profundo conocimiento de la anatomía, la biomecánica y la neurofisiología, pues todas las técnicas de corrección o de facilitación armónica del organismo tienen su fundamentación científica. Entonces, para comenzar, definiremos a la osteopatía:
“La osteopatía es un acercamiento terapéutico manual a las disfunciones de movilidad articular y tisular general, en lo que concierne a su participación en la aparición de enfermedades”.
“Su principal énfasis es la integridad estructural del cuerpo. Su teoría consiste en que el cuerpo es un organismo vital en donde estructura y función están coordinadas. La enfermedad es la prevención de una y de la otra, mientras que la terapia es una restauración manipuladora de estas anomalías”.
Datos históricos
Cuando hablamos de osteopatía, debemos pensar en kinesiterapia (terapia por el movimiento), pues la osteopatía induce un movimiento en el paciente con una acción terapéutica.
El hombre comienza a usar el movimiento como agente terapéutico de una manera instintiva, desde la prehistoria.
Más cercano a nuestros tiempos, se han encontrado papiros (5000 AC aprox.) con referencias a acciones terapéuticas por medio de manipulaciones. En el 1200 AC aprox., en la tumba de Ramses II también hay pruebas documentales de la utilización de la kinesiterapia (mostrando un gran conocimiento de la fisiología articular).
Otra referencia el alrededor del 460-377 AC, con Hipócrates, quien escribe el Tratado de las Articulaciones; considerado como el primer tratado de maniobras de reducción articular.
En el año 129-201 AC Galeno (médico cirujano), comienza a profundizar en sus conocimientos de la naturaleza y fisiología corporal; y en lo que el denominaba “el respeto de la naturaleza frente a la enfermedad” (algo así como el precursor de la medicina naturista). Abandona la práctica quirúrgica y se dedica a la medicina clínica. Las manipulaciones son consideradas una forma de medicina natural.
Por el año 980 a 1037, encontramos en Irán, a Avicena, quien era un erudito para su época. Describe algunos abordajes de patologías por medio de técnicas manuales.
En la Edad Media, período de oscurantismo, muchos tipos de medicina no comprendida eran vedados o considerados herejías. En el año 1215, el Concilio de Letrán prohíbe la práctica de la cirugía a los médicos. Sólo los que se animaban en forma clandestina la practicaban, y así, los barberos, sin instrucción, comienzan a hacer extracciones de muelas y otras cirugías menores. Las manipulaciones y la medicina manual es tomada por los “curanderos”.
Cuatro siglos más tarde, con Luis XV, se rehabilita la cirugía como práctica médica, en detrimento de los métodos manuales que permanecieron ignorados y desdeñados por parte de los médicos, desdén que aún perdura.
La medicina manual resurge oficialmente a fines del siglo XIX, en Estados Unidos, gracias a los trabajos de A. T. Still y sus discípulos.
Año uno de la osteopatía
El padre de la osteopatía fue A. T. Still (1828-1917). Hijo de un médico y pastor metodista.
Se planteó las limitaciones de la medicina alopática de su época. Hay tres sucesos que lo marcan y uno que lo clarifica.
Sufría fuertes dolores de cabeza; y en uno de esos episodios, se le ocurrió apoyar la nuca sobre una cuerda tendida entre dos árboles. Intuitivamente, esa tracción en la base del cráneo le produjo mejoría.
Taylor Still estudia medicina alopática en la Universidad de Medicina de Kansas City.
El segundo episodio que tiene en él una influencia muy importante, fue durante una epidemia de meningitis, en donde pierde a 3 de sus hijos. Ante esto él reniega de la medicina que había sido incapaz de curarlos. Vuelve a reestudiar profundamente la anatomía y la fisiología del cuerpo. Comienza a comprender que se debía atacar a las causas de la enfermedad y no a sus efectos. Comienza a formarse una nueva filosofía de tratamiento.
El 22 de junio de 1874 sucede un episodio que termina de revolucionar su concepción médica. Al ir caminando con un amigo por la calle, ve caminando a una mujer con unos niños, uno de los cuales iba perdiendo algunas gotas de sangre. Se le acerca, y le diagnostica disentería hemorrágica (síndrome que afecta al colon, con diarreas enfermedad mortal en aquella época-). Advierte palpatoriamente que el área lumbar estaba caliente y rígida y el vientre estaba frío. Comienza a tratarle la parte baja de la espalda, movilizándolo y presionando algunos músculos lumbares, libera las pequeñas anomalías estructurales que encuentra a lo largo de la columna vertebral del niño, y se lo devuelve a su madre. Al día siguiente la madre fue a verlo para decirle que el niño estaba curado. A este se lo considera el primer día de la osteopatía, en donde el tratamiento de un área aparentemente no relacionada con el síntoma produce efectos curativos.
A partir de aquí profundiza en sus conocimientos de la anatomía, no ya de libros, sino “en vivo”. Funda, en 1892, la primera escuela de osteopatía del mundo, en Kirksville.
Algunos de sus discípulos amplían y profundizan estos conocimientos apareciendo tiempo después, dos corrientes más (o mejor dicho, dos capítulos más dentro de la osteopatía): la osteopatía craneal y la osteopatía visceral.
Debemos establecer diferencias con la quiropraxia. Creada por David Palmer, aproximadamente en la misma época que Still funda la osteopatía (aún se discute si Palmer fue alguna vez paciente o alumno de Still, en Kirksville). Las diferencias están en los Fundamentos Filosóficos que rigen a la osteopatía. Algunas técnicas son las mismas, pues si queremos movilizar una vértebra, la biomecánica de esa vértebra es una sola, y para poder moverla debemos respetar sus ejes articulares. La diferencia está en el cuándo, el porqué y en el cómo.
Los principios de la osteopatía
Still plantea estos cuatro postulados o principios filosóficos:
- La estructura gobierna a la función: Still consideraba toda la estructura corporal como una unidad funcional, como un todo interrelacionado. Si alguna estructura sufría alguna lesión, deterioro, deformación, incapacidad funcional, desencadenaba un trastorno funcional. La estructura funciona dentro de los parámetros que la misma estructura permite desde un punto de vista anatómico y biomecánico. Cuando las partes que componen a la estructura corporal están correctamente en su sitio, cuando están bien “ajustadas” unas con otras, bien lubricadas y bien alimentadas, el conjunto funciona perfectamente. La perturbación de la estructura (huesos, ligamentos, vasos sanguíneos y linfáticos) modifica directamente la función, pudiendo generar lesiones a distancia y en el tiempo.
- La unidad del cuerpo: el cuerpo está organizado cibernéticamente, es decir, que posee un sistema sofisticado de comunicación y control que asegura la regulación del conjunto y constituye la homeostasis (estabilidad de sus constantes fisiológicas). Se trata de la facultad del organismo para reencontrar su equilibrio después de una perturbación. En el plano biomecánico, la homeostasis depende de la cabeza (prioridad vital del elemento noble del cerebro). Nuestro cuerpo va a luchar para mantener la horizontalidad de la mirada, a cualquier precio. Y el cuerpo, como unidad, va a adaptar y compensar para que esto así sea.
- La autocuración: nuestro cuerpo permanentemente se cura solo (sin que nos demos cuenta). Tiene todos los elementos para defenderse, y si esa barrera es doblegada nuestro cuerpo trata de restablecer su armonía, y si no puede necesita colaboración externa. La osteopatía trata de mejorar el terreno para que el cuerpo se autocure, restableciendo sus procesos normales. A. T. Still decía a menudo: “el mejor doctor es el que puede ayudar a la naturaleza a curarse a ella misma”, o bien: “encontrad la lesión osteopática, reparadla y dejad que la naturaleza haga el resto”.
- La Ley de la Arteria Absoluta: todos los procesos corporales dependen de una circulación sanguínea normal, pues aporta los elementos necesarios para el correcto metabolismo. Si un área corporal no se encuentra irrigada normalmente (y dependiendo de que tan grave sea esa disfunción circulatoria), se producirá congestión, edema, éxtasis circulatorio, y si se mantienen en el tiempo puede suceder la necrosis del tejido. Es por esto que debemos restablecer las condiciones para que el correcto aporte circulatorio a la zona.
Según Irvin Korr (D.O.)
- El cuerpo es una unidad; todas sus partes funcionan en el contexto de todo el organismo.
- La enfermedad es una reacción global del organismo. Una estructura o una función anormales en una parte ejercen una influencia anormal en otras partes y, por consiguiente, en el conjunto de la economía del cuerpo.
- El organismo posee la capacidad inherente de autodefenderse, restaurarse y resistir a los graves atentados a los equilibrios.
- El sistema nervioso ejerce una función organizadora preponderante en los procesos mórbidos.
- Toda enfermedad contiene un comportamiento somático que no solamente es una manifestación de ésta, sino un importante factor contribuyente.
- El tratamiento del componente somático reviste un importante valor terapéutico ya que contribuye a mejorar los demás componentes.
La osteopatía posee un verdadero arsenal terapéutico, en donde encontramos técnicas estructurales, funcionales, craneosacras y viscerales; para restablecer lo que para Still era la vida del cuerpo: el Movimiento.
Siguiendo con la línea de escritos con que habíamos comenzado, bucearemos un poco más en el océano de la Osteopatía.
Recordemos que la Osteopatía es una terapia manual basada en el conocimiento profundo de la anatomía y de la fisiología.
La Osteopatía se vuelve hacia la escucha del cuerpo del paciente, lo que permite descubrir los sufrimientos de los tejidos. Es por esto que Rolin Becker, osteópata americano, dice “sólo los tejidos saben”, y es así que el osteópata dialoga con los tejidos. “El paciente puede equivocarse sobre su problema (enfermedad), el médico puede también equivocarse en su diagnóstico, pero la mano que sabe escuchar las necesidades y mensajes reales del cuerpo, no se equivoca nunca” (Sutherland).
La Osteopatía no ataca el síntoma, sino que considera al hombre en su globalidad, y es por esto que se habla de lesión total. Hay ciertamente una lesión primaria, original o inicial, pero haya asimismo compensaciones a distancia, que tienen por objeto permitir que el cuerpo recupere su comodidad, economía y ausencia de dolor.
A. T. Still fue el primero en reconocer e integrar en un sistema terapéutico el hecho de que el organismo humano puede resistir y defenderse contra todas las influencias nocivas, que puede hacer frente a todas las modificaciones del equilibrio del medio interno y autorepararse.
Still reconoció y puso en práctica el concepto de Unidad del Organismo, que se expresa por el hecho de que toda estructura o función anormal en una parte del organismo, tiene una influencia anormal sobre la función de las demás partes.
Probablemente, en razón de su adaptación incompleta a la bipedestación, el organismo humano está particularmente predispuesto a los trastornos articulares y periarticulares, sobre todo a nivel de las articulaciones vertebrales, pélvicas y otras articulaciones que soportan cargas importantes. Estos trastornos mecánicos tienen influencia desfavorable sobre la estructura y la función de las partes del cuepro que le son adyacentes y alejadas, provocando y favoreciendo la instalación de procesos patológicos. Este complejo trastornos articulares y fenómenos secundarios- constituyen una Lesión Osteopática.
La lesión osteopática o disfunción somática corresponde a una pérdida de movilidad total o parcial- tridimensional de un elemento conjuntivo sea cual sea. Esta disfunción somática se caracteriza por una restricción de movilidad en uno o varios parámetros fisiológicos de movimiento.
La disfunción somática se definiría como la función disminuida o alterada de los componentes del sistema somático (estructura corporal), a saber: estructuras óseas, articulares, musculoaponeuróticas, elementos vasculares, linfáticos y neurales relacionados, debidos a un origen traumático, postural, patológico o psicológico.
La lesión osteopática es una tensión aponeurótica que, a nivel de una articulación, atrae la pieza ósea hacia ella y le impide desplazarse en sentido opuesto, dentro de las posibilidades fisiológicas de dicha articulación.
Al igual que los desequilibrios estáticos de la postura y las deformaciones segmentarias, la lesión osteopática se equilibria por medio de otra lesión. Una lesión primaria se compensa a través de una, dos, tres o más lesiones secundarias. La que resulta dolorosa es la última lesión, la que no ha podido compensar y por la cual el paciente acude a la consulta. Por lo tanto el lugar de la lesión primaria no necesariamente es el lugar del dolor manifestado por el paciente. En el cuerpo toda pérdida de movilidad articular de un elemento se hace en perjuicio de otra zona, que deberá compensar esa falta de movilidad con un huperfuncionamiento, una hipermovilidad. Esta zona de hipermovilidad puede ser supra o subyacente a la fijación articular. La zona de hipermovilidad compensadora se caracteriza por una hipotonía muscular, es el asiento de dolores espontáneos debidos a la inflamación de los tejidos periarticulares (músculos, ligamentos, cápsula), puede causar una irritación de las raíces nerviosas a causa del edema y la anoxia tisular. Por regla general los signos clínicos están unidos a la zona hipermóvil.
- Lesión Primaria: es la lesión original, que ha creado un segmento facilitado, que a su vez es responsable de una cadena lesional adaptativa.
- Cadena Lesional Adaptativa: la lesión primaria se expresa en un primer tiempo por una sintomatología más o menos aguda. Esto trae como resultado la ruptura del equilibrio mecánico, de perturbaciones a nivel de los intercambios tiusales (sangre arterial y venosa, linfa, LCR), y de una reacción inflamatoria localizada. Con el transcurrir del tiempo el cuerpo compensa la lesión primaria (Leyes de equilibrio, economía y no dolor). Así lo que era agudo e invalidante se vuelve crónico o de expresión infra-clínica después. La compensación lesional se obtiene por una Adaptación de ciertos componentes anatómicos (articulaciones, músculos, etc.), derivando, con el tiempo a una fatiga estructural, creando en un segundo momento lesiones secundarias de adaptación.
La disfunción somática está en relación con:
Receptores sensitivos capsuloligamentarios.
Husos neuromusculares.
Centros medulares.
Papel de los receptores propioceptivos capsulo-ligamentarios:
Un movimiento no controlado o forzado, estira anormalmente las estructuras capsulo-ligamentarias, provocando un reflejo nociceptivo con la consecuente alteración trófica de origen neurovascular en la misma metámera (en relación con el sistema ortosimpático), dolor y espasmos musculares provocado por las excitaciones nociceptivas que aumentan la descarga de las gamma motoneuronas de dicho segmento medular.
Papel de los husos neuromusculares:
Fisiológicamente, las fibras intrafusales y las fibras extrafusales se contraen en paralelo: en el caso de la disfunción somática, las fibras intrafusales se contraen mientras que las extrafusales se relajan, lo que impide la relajación de los husos neuromusculares.
En el segmento en disfunción la actividad gamma es excesiva sobre un músculo o sobre un grupo de músculos porque las motoneuronas gamma descargan permanentemente y mantienen las fibras intrafusales en un estado de acortamiento crónico.
Centros Medulares: la facilitación medular
Definición de facilitación: es el mantenimiento de un pool de interneuronas (premotora, motoneurona, neurona ortosimpática preganglionar), en uno o varios segmentos medulares, en un estado parcial o total de excitación: se precisan menos estímulos aferentes para producir la descarga de influjos.
La facilitación puede ser debida a un aumento, mantenido en el tiempo, de aferencias según un circuito aberrante o a cambios que afectan las neuronas (o su entorno químico)
La facilitación puede ser mantenida por culpa de una actividad normal del S.N.C.
La disfunción somática (hiperactividad gamma) representa una de esas causas.
Existe en el nivel vertebral en disfunción un segmento medular que posee una receptividad excesiva a las influencias nerviosas, un segmento medular que está sometido a un bombardeo incesante de influjos nerviosos que vienen de los otros centros medulares (Experimentos de Denslow D.O.)
Es una zona medular donde las barreras de protección están disminuidas, por lo que todos los influjos propioceptivos fisiológicos cutáneos, articulares o viscerales mantienen la facilitación de los influjos motores de los músculos situados en la misma metámera.
La facilitación medular es responsable de las modificaciones de la textura de los tejidos paraespinosos debido a una simpaticotonía local cutánea, de facilitación de los mensajes dolorosos, de la perturbación del tono simpático que repercute sobre las secreciones glandulares y sobre la función visceral: la sobreactividad de las fibras espino-talámicas provocan una sobreactividad de las fibras motrices que repercuten sobre los aparatos músculo-esqueléticos y visceral.
El estado de facilitación puede extenderse también a todas las neuronas cuyo cuerpo celular esté situado en el segmento medular que inerva la articulación patológica y así repercutir sobre:
- El miotoma: cadenas lesionales neuro-musculares.
- El dermatoma: dermalgias reflejas a nivel de los nervios sensitivos cutáneos superficiales, dolores cutáneos.
- El esclerotoma: dolores de las articulaciones, de los ligamentos, del periostio.
- El enterotoma: disfunciones neuro-vegetativas viscerales.
- El angiotoma: alteraciones vaso espásticas arteriales (irritación mecánica de filetes simpáticos perivasculares): anoxia, isquemia, toxemias, edema, inflamación, fragilidad tisular (Ley de la Arteria de Still).
Conclusión
La lesión osteopática sólo representa uno de los numerosos factores etiológicos que operan simultáneamente en el establecimiento de una patología.
Es un factor sensibilizante, predisponente, localizador y canalizador. Sensibiliza un segmento medular; facilita constantemente a ese segmento; no provoca necesariamente síntomas, pero a pesar de su silencio se la puede descubrir. Este fenómeno se produce por la diferencia cualitativa y cuantitativa de los influjos que convergen sobre la neurona eferente del segmento en lesión.
La disfunción somática traerá una serie de repercusiones de la economía total del organismo, ya sea en el sistema osteo-articular (fenómeno de hipomovilidad-hipermovilidad reaccional); el sistema cápsulo-ligamentario (edemas y fibrosis posterior); repercusiones a nivel de la duramadre impidiendo el correcto funcionamiento del mecanismo respiratorio primario, lo que ocasiona importantes trastornos craneo-sacros; repercusiones fasciales (cadenas lesionales a distancia); musculares (puntos trigger, hiperactividad gamma, espasmo muscular, etc.) y repercusiones nerviosas (radiculalgias, trastornos neurovegetativos responsables del mal funcionamiento visceral, etc.)
La lesión osteopática, identificada por la semiología osteopática, representa el elemento somático de un proceso patógeno fundamental y general, organizado, desde sus comienzos por el Sistema Nervioso Central.
La forma de manifestación de una patología, sea latente o declarada, está determinada por numerosos factores: constitución, edad, medio, pasado, nutrición, estado afectivo, personalidad, etc.
Un proceso patológico puede comenzar de diferentes formas y por diferentes razones, pero desde el punto de vista osteopático, comienza seguramente en las estructuras somáticas (mio-fascio-esqueléticas), a raíz de stress posturales. El stress postural representa un factor etiopatogénico decisivo que va a facilitar o a aumentar la probabilidad de una enfermedad que va a dejar vulnerables los tejidos afectados y consecuentemente al individuo antes los estímulos nocivos.
El elemento somático debe considerarse plenamente en la terapéutica, cualquiera sea la etiología primaria de la enfermedad. El elemento somático es el elemento estratégico por el cual se puede influenciar la patología misma e interrumpir el círculo vicioso generador de influjos patológicos.
El elemento somático puede ser directa y eficazmente influenciado y controlado por el ajuste de las estructuras vertebrales y paravertebrales, descubriendo una importancia decisiva y crítica al tratamiento de la lesiones osteopáticas.
Puesto que todas las lesiones osteopáticas disminuyen los resortes de curación y resistencia del paciente, no puede completarse ninguna terapia sino se liberan los mecanismos al máximo por una corrección de estas lesiones.
Una lesión osteopática representa un segmento facilitado de la médula espinal mantenido en este estado por influjos de origen endógeno que llegan a la médula por la raíz dorsal correspondiente. Todas la estructuras que reciben las fibras eferentes de este segmento están expuestas en potencia a una inhibición o excitación excesivas. Por medio de una reequilibración manipulativa adecuada del elemento somática, el osteópata busca: disminuir la tensión muscular, disminuir el influjo propioceptivo, reducir el bombardeo aferente; por otro lado se busca aumentar el umbral de estimulación, incrementar la barrera “aislante” y devolver el movimiento fisiológico al segmento hipomóvil entre otros. La eficacia de la terapia osteopática se explica por la eliminación del elemento somático del síndrome, por la supresión de la contractura, del espasmo y de la isquemia de los músculos estriados de la zona en lesión. Se obtienen resultados duraderos corrigiendo las alteraciones mecánicas o articulaciones responsables de las tensiones.
Lo más importante es saber que, el elemento somático, sea primario o secundario, es accesible y curable, y que un tratamiento adecuado de este elemento mejora todos los otros elementos de la patología y por consiguiente, del cuerpo entero, estableciendo un mejor equilibrio de los factores neurológicos.
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