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Detalle del Artículo

Tejido Conjuntivo, Tejido Omnipresente

El tejido conjuntivo es el tejido que los kinesiólogos manipulan en forma permanente ya que ocupa un lugar considerable y vital en la fisiología general.
Derivado del mesodermo, representa en el hombre el 16% del peso corporal, conteniendo el 23% del agua del organismo. La importancia de este tejido radica en la variedad de células que lo constituyen y en las características de la sustancia intercelular que posee materias orgánicas secretadas por ellas. Dicha sustancia intercelular está formada por una estructura microscópicamente definida –fibras conjuntivas- y una estructura microscópicamente no definida –sustancia fundamental amorfa-, entre ambas y bañando a las células se encuentra el plasma intersticial.
Las fibras son de tres tipos, colágenas, elásticas y reticulares, distribuyéndose en forma desigual según sea la variedad del tejido conjuntivo que se trate.
La sustancia fundamental amorfa rellena los espacios entre las células y las fibras. Está formada principalmente por complejos de mucopolisacáridos –glucoproteínas- los cuales son extremadamente hidrófilos.
Las células que lo conforman son: fibroblastos, macrófagos, mastocitos o células cebadas, pasmositos, adipositos, leucocitos.
Esta variedad celular es la determinante de los diferentes roles que cumple el tejido como son: conectar, clasificar, defender, nutrir, restaurar, reservorio energético.

Variedades de tejido conjuntivo
a) Tejido conjuntivo propiamente dicho: laxo y denso (modelado y no modelado.
b) Tejido conjuntivo de propiedades especiales: adiposo, elástico, reticular, hematopoyético (lifoide – mieloide) y mucoso.
c) Tejido cartilaginoso.
d) Tejido óseo.
Debe destacarse que en cualquier clase de tejido conjuntivo persisten células mesenquimatosas indiferenciadas, que poseen potencialidad para convertirse en células de cualquier otro tipo de este tejido, lo que explica el fenómeno de metaplasia.
Luego de esta breve descripción de la histofisiología del tejido conjuntivo, se hará referencia a la fascia, importante estructura constituida por este tejido, que debe ser conocida por el kinesiólogo, ya que de ella se desprende el concepto de unidad anatómica y funcional del organismo. Puede considerársela como el órgano de la forma que hace del cuerpo un medio elástico.
La fascia constituye un conjunto membranoso muy extenso en el cual todas las estructuras de encuentran ligadas, todo tiene continuidad. Realiza una verdadera tela de araña que no es interrumpe, lo que permite la repartición y armonización de las tensiones permanentemente cualquiera sea la posición adoptada por el individuo.
Esta compleja red presenta como característica principal la plasticidad (capacidad de conservar una deformación sin ruptura) lo que permite comprender como el impacto de una fuerza aplicada en cualquier punto de ella se prolonga al conjunto de toda la estructura del organismo. Ida Rolf lo compara con el tramado de un sweater.
La menor tensión tanto si es activa como pasiva, repercutirá en el conjunto.
De estos conceptos se deduce que el hombre es una unidad de función donde cada estructura está integrada a la otra a través de esta membrana viviente, transformando las individualidades anatómicas en una unidad funcional, lo que da sustento a la noción de globalidad, la cual revestirá particular importancia a la hora de evaluar y tratar a un paciente.
La fascia da soporte a los vasos y nervios de todo el organismo. La estrecha relación del líquido intersticial con la sustancia fundamental del tejido conjuntivo pone de manifiesto el rol de esta membrana sobre los intercambios metabólicos, tisulares y celulares. Andrew Still la definía como el laboratorio de la vida animal.
Como elemento de unión e interrelación, dinamiza, armoniza y orquesta los micromovimientos en todos los niveles. Durante los dos momentos del ciclo respiratorio (inspiración-expiración) realiza un movimiento inverso, lo que ejerce un verdadero bombeo de todos los elementos del organismo.
Si bien la fascia es una sola, para su estudio se la divide en diferentes partes, correspondientes cada una de ellas a un sistema fisiológico diferente.

Fascia superficial
Está formada por tejido conjuntivo laxo. Representa el tejido celular subcutáneo. Es una fascia de nutrición y protección, en ella se encuentra el punto de partida de la mayoría de los capilares linfáticos. Su abordaje terapéutico se realiza a través del mensaje del tejido celular subcutáneo cuyo objetivo será:
Obtener una acción local sobre cicatrices, trastornos circulatorios localizados, etc.
Estimular funciones generales reguladoras de la dinámica circulatoria.
Acción sobre el Sistema Vegetativo (relación dermatoma – víscera)

Fascia axial profunda
Es una cadena fibrosa (viga central de líneas de fuerza), que recorre por delante el tronco uniendo en su trayecto las regiones cervical, torácica, abdominal y pélvica. Constituye un punto de sujeción diafragmática por lo que interviene en la fisiología respiratoria. Al ser determinada por las líneas de fuerza, influye directamente sobre las deformaciones estáticas (cifosis, lordosis, escoliosis)

Fascia del peritoneo
Membrana que envuelve y une las estructuras abdominales individualmente y luego en todo su conjunto. Posee una doble función conjuntiva, es un tejido de sostén y protección como así también un tejido de nutrición y de eliminación.

Fascia endocraneal y endorraquídea
Está representada por las meninges que envuelven las estructuras del Sistema Nervioso Central. El elemento principal es la duramadre, envoltura fibrosa de protección formada por tejido fibroso inextensible. Son membranas de tensión recíproca.

Aponeurosis superficial
Está formada por capas superpuestas de tejido conjuntivo constituyendo la envoltura de diversas estructuras corporales. De ella derivan todas las fascias musculares, lo que determina su importancia en las lesiones osteoartroneuromusculares.
Esta aponeurosis es la base de la globalidad y el punto de partida de la noción de cadenas miofasciales.
Se la considera el esqueleto fibroso y el agente mecánico de la coordinación motriz, sólo tiene de superficial su nombre ya que sufre numerosos desdoblamientos para fraccionar el sistema muscular. Estos desdoblamientos reparten el sistema contráctil por una división funcional del conjunto lo que determina que cada parte esté afectada por la tensión de las demás. Esto explica que gran parte de la coordinación motriz se realice por tensiones y reflejos miotáticos, de lo que se deduce que no existe una acción muscular aislada por lo que no puede existir una disfunción aislada.
Es esta aponeurosis la que transmite a los músculos las tensiones que desencadenan sus contracciones, lo que traduce la importancia de su indemnidad para el normal funcionamiento global.
Todo el tejido conjuntivo, pero sobre todo el tejido conjuntivo fibroso es un gran receptor sensitivo ya que encierra millones de tensorreceptores que reaccionan a la menor tensión por lo que forman una parte constitutiva importante de la propioceptividad.
El tratamiento de la aponeurosis superficial se deberá enfocar localmente utilizando maniobras de elongación miofascial y en forma global desde el trabajo activo concientizado de la cadena miofascial afectada (cadena lesional)
La fascia responde biomecánicamente cuando se encuentra bajo tensión, dependiendo de la intensidad y del tipo de carga la deformación puede ser temporal o permanente.
Debe tenerse en cuenta que toda fascia en relajación se densifica y se acorta, mientras que toda fascia en tracción se elonga. De este concepto se infiere que todas las maniobras terapéuticas destinadas al tejido conjuntivo estarán basadas en diferentes formas de tracción de acuerdo al efecto que quiera conseguirse.

Conclusión
El objetivo de este artículo es destacar la importancia del tejido conjuntivo, no sólo por su extensión, sino por todos los elementos corporales de los que es partícipe constitutivo, de lo cual resulta la multiplicidad de roles que desempeña. Este tejido conjuntivo conforma la fascia que es el lazo material que conecta todas las partes del cuerpo entre sí. Sufre diversos desdoblamientos, formando cavidades y tabiques a través de numerosas expansiones. Es este tejido facial el que va a permitir la transmisión a todo el cuerpo de los micromovimientos del mecanismo craneosacro, diafragmáticos, y de los movimientos voluntarios, como así también comprender las cadenas lesionales y por consiguiente el concepto holístico.
Se considera un tema de singular importancia dentro de la kinesiología ya que traduce el concepto de unidad anatómica y funcional del organismo. Permite comprender la sintomatología a distancia y la posibilidad de realizar tratamientos desde zonas alejadas, teniendo en cuenta que el tejido conjuntivo responde a la tracción por lo que toda maniobra terapéutica destinada al mismo estará basada en ella en cualquiera de sus diferentes formas, a través de un abordaje analítico y global conservando el criterio de integridad.

Bibliografía
Bases fisiológicas de la terapia manual y la osteopatía (Marcel Bienfait)
Bases elementales de la Técnica de la Terapia Manual y la Osteopatía (Marcel Bienfait)
La reeducación postural por medio de las Terapias Manuales (Marcel Bienfait)
Las cadenas musculares –TOMO 1- (Leopold Busquet)
Principios y práctica de la Medicina Manual (Greenman)
Anatomía –TOMO 1- (Williams Gray)
Fasciaterapia – Pulsología (Danis Bois)
Técnica Neuromuscular (Leon Chaitow)
Histología (Junqueiras)
Klga. Laura Marcela García
Jefe de trabajo prácticos cátedra
Técnicas Kinésicas III (UBA)
Miembro de la Escuela Osteopática de Bs. As. (EOBA)
Publicado en Magazine Kinésico Número 12: Marzo-Abril de 2000

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