Es frecuente que pacientes que concurren a la consulta por dolores en la región de hombro representen para el kinesiólogo un arduo trabajo. Esto se debe a que es una región compleja tanto anatómica como funcionalmente, y que puede presentar dolores irradiados y referidos por alteraciones de estructuras a distancia (articulares, neurovasculares, viscerales, etc.).
Al referirse al hombro el profesional no se circunscribe a la articulación de escápulo-humeral, sino a un complejo articular que conforma una cadena cinética formada por las articulaciones esternoclavicular, acromioclavicular, escapulotoráxica, subdeltoidea y la escapulohumeral. Todas ellas están ligadas biomecánicamente pudiendo funcionar individual o simultáneamente, esto permite la gran amplitud en la movilidad del miembro superior, conservando la estabilidad necesaria.
Estos conceptos recobran singular importancia en la evaluación y tratamiento de la región, ya que esta interdependencia determina como refiere Patrik Freíd que es suficiente que un solo elemento del complejo del hombro se altere para que todo el conjunto se perturbe.
La estática y la dinámica de esta Unidad Funcional influye y es influida por otras regiones además del miembro superior, como la articulación temporo-mandibular, esternón, parrilla costal, raquis cervical, dorsal y lumbosacro, etc., a través de relaciones musculares, faciales, inervatorias, vasculares y linfáticas.
La Cintura Escapular se encuentra ubicada en una zona de transición (charnela cérvico-dorsal), que representa el paso de una curva secundaria muy móvil (cervical) a una curva primaria poco móvil (dorsal) por lo que es una región de gran stress.
También se debe recordar que las estructuras de esta región delimitan diversos orificios (anillo toráxico, espacio costoclavicular, triángulo supraclavicular, etc.) por donde transitan importantes elementos vásculo-nerviosos provenientes de cabeza y cuello que se dirigen hacia tronco y miembro superior, o viceversa.
Las fascias de la región tienen una orientación predominantemente transversal, formando verdaderos diafragmas, por lo que aumento de tensiones miosfasciales influyen en los intercambios mencionados.
Se debe tener en cuenta que los nervios periféricos (plexo braquial) se hallan expuestos a compresiones en cada uno de los “desfiladeros” que atraviesan desde el origen en el raquis cervical hasta la mano. Estos compartimientos osteo-músculo-aponeuróticos pueden provocar atrapamientos de estos elementos, transformándose en una fuente de dolor irradiado hacia el hombro.
A partir de esta breve descripción se deduce que el “dolor de hombro” puede tener origen local o a distancia, y en ambos casos responder a múltiples causas. Este concepto es primordial, ya que es indispensable establecer con precisión cual es la estructura comprometida inicialmente, para poder programar el protocolo de tratamiento específico.
Etiología de omalgias
a) Causas locales
Traumáticas: directas de cualquiera de las estructuras del complejo articular. Indirectas: (caídas sobre mano, tórax, etc.). Microtraumatismos a repetición (laborales, deportivos, etc.).
Inflamatorias: Artritis. Bursitis. Tendinitis. Capsulitis.
Degenerativas: Trastornos de crecimiento, autoinmunes, etc.
Neurológicas: Compromiso asociado del ganglio estrellado, hombro del hemipléjico.
Disfunción somática: Nivel metamérico de lesión de segmento intervertebral.
b) Causas irradiadas de otras regiones
Transmiten el proceso de disfunción a través de las fascias cervicales y estructuras musculares, nerviosas, vasculares que comparten.
Suturas craneanas.
Articulación temporo-mandibular: por ser punto de equilibrio de la región.
Región cervical.
Región dorsal: por cadenas miofasciales.
Esternón: por cadenas miofasciales.
Región lumbopélvica: por cadenas miofasciales (fundamentalmente dorsal ancho).
Articulación coxofemoral: la relaciona con el hombro opuesto a través de la cadena miofascial cruzada.
Viscerales: por alteraciones en la motilidad de corazón, hígado, etc.
En la búsqueda del origen de la disfunción se deben tener en cuenta los procesos de origen mecánico ya que al ser una articulación suspendida por tejidos blandos está expuesta a sufrir numerosos síndromes prpovocados por lesiones de los músculos periarticulares. Cualquier restricción de movilidad está relacionada directamente con los elementos miofasciales que sostienen la escápula unida al tronco.
La evaluación kinésica-osteopática debe ser exhaustiva tanto en la Anamnesis como en la inspección donde los Tests Biomecánicos tienen un rol predominante.
Las disfunciones más frecuentes que presenta este complejo articular son:
- Articulación esterno-clavicular: hipomovilidad en anterioridad y superioridad. Por ser una articulación de fulcro representa la garantía de la movilidad clavicular.
- Articulación acromioclavicular: puede presentar hipermovilidad reaccional compensando otras zonas de fijación o hipomovilidades en rotación anterior o posterior.
- Articulación omo-toráxica: el omóplato puede ser considerado como un hueso sesamoideo suspendido y movilizado por el sistema muscular, por lo que cualquier desequilibrio de estas riendas altera el normal deslizamiento. Los músculos más influyentes son: serrato mayor, trapecio, pectoral menor y redondo mayor.
- Articulación gleno-humeral: generalmente hipomovilidades que determinan lesiones en:
Anterioridad: que produce tendinitis en la porción larga del bíceps.
Superioridad: el ascenso de la cabeza humeral reduce el espacio subdeltoideo afectando el tendón del supraespinoso (tendinitis) y la bolsa subdeltoidea (bursitis).
Inferioridad: el descenso de la cabeza humeral afecta el rodete glenoideo.
Posterioridad: son menos frecuentes por la resistencia del plano posterior. El coracobraquial se encuentra afectado por distensión.
Por todo lo referido se deduce que no existe un protocolo de tratamiento ya que éste depende del origen primario del dolor y que no debe ser estático, sino adaptarse a la evolución del paciente. |