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El Sistema Visceral

Introducción al abordaje kinésico-osteopático.
El individuo es una unidad estructu-ral y funcional. Es importante considerar este concepto en el momento de evaluar y tratar a un paciente para determinar con certeza cuáles son las estructuras que pueden estar originando la sintomatología que refiere.
Es necesario saber que de la misma forma que se analiza el sistema Osteo-Artro-Neuro-Muscular, debe analizarse el sistema visceral, ya que éste puede ser en muchos casos la causa de cuadros agudos y cervicalgias, lumbalgias, omalgias, etc. para lo cual existen Test de evaluación y técnicas de tratamiento específicas.
Todos los órganos están recubiertos por envolturas serosas, existiendo entre ellos superficies de contacto, de deslizamiento y medios de unión, permitiendo la movilidad de los mismos alrededor de distintos ejes, por lo que pueden considerarse como articulaciones viscerales.
Los medios de unión están representados por:
El Sistema de Doble Membranas
El Sistema Ligamentario
El Sistema de Mesos
El Sistema de los Epiplones
La Presión Intracavidad.
La funcionalidad visceral está determinada por su movilidad fisiológica, su buena vascularización y su correcta inervación neurovegetativa.
Las vísceras poseen un movimiento propio influenciado por el mecanismo respiratorio a través de las fascias -motilidad-, y un movimiento inducido por el mecanismo respiratorio torácico a través del diafragma y las diferencias de las presiones internas -movilidad-.
Se puede definir a la lesión visceral como una hipomovilidad que determina una disminución de la motilidad de la víscera con la consecuente afectación de su orientación y su función. Puede producirse por una alteración del tejido constitutivo del órgano, que pierde la elasticidad necesaria para cumplir con su normal función (alteraciones tisulares) o por desequilibrios de las tensiones mecánicas ocasionando puntos de fijación como consecuencia de traumatismos directos, indirectos o secundarios a procesos inflamatorios (alteraciones fasciales) -cadena lesional-.
La buena relación contenido (visce-ral) - continente (osteo-artro-muscular) es indispensable para la organización general corporal y el mante-nimiento de una estática adecuada. Las vísceras se encuentan ligadas al sistema musculoesquelético, de lo que se induce que una alteración de la movilidad del mismo influirá en la función visceral.
Cuando se produce una disfunción somática vertebral, existe una faci-litación medular de ese segmento vertebral, que repercutirá sobre todos los elementos metaméricos correspondientes a esa metámera (miotoma-dermatoma-esclerotoma-angiotoma-viscerotoma), pudiendo provocar reflejos: somato-visceral, víscero-visceral, neurolinfático, víscero-somático.
De igual forma la disfunción de una víscera puede ser el origen de una desviación de la estructura musculoesquelética con pérdida de la movilidad. No se debe de considerar la importancia superlativa del buen funcionamiento del Diafragma, que por sus movimientos de pistón de abajo hacia arriba, condiciona la salud de los órganos adyacentes y de la circulación venosa y linfática.
Generalmente la mayoría de los problemas viscerales tienen un origen en la incapacidad del organismo en la adaptación a la bipedestación, provocando modificación de las curvas raquídeas y ptosis visceral consecutiva a alteraciones endócrinas que repercuten sobre la extensabilidad de los ligamentos y las fascias. Frecuentemente el inicio es una ptosis de hígado (debido a su peso) que arrastra hacia abajo al estómago y a los ángulos cólicos que se cierran como consecuencia del hundimiento del colon transverso.
Consecuencia de una ptosis visceral
Disminución de la circulación de retorno veno-linfática
Congestión
Estasis
Distensión del sistema ligamentario
Disminución de la movilidad
Por todo lo expuesto se puede comprender que existen múltiples causas capaces de producir una lesión visceral. Es necesario poseer un acabado conocimiento anatómico para poder establecer las relaciones de todas las estructuras y su influencia recíproca. A modo de resumen se refiere que:
Las vísceras están influenciadas por el diafragma, el que a su vez es influido por las costillas y las vértebras en las que se inserta y por el nervio Frénico que puede ser afectado como consecuencia de una disfunción somática vertebral C3-C4.
Las vísceras están sometidas al control de los centros medulares neurovegetativos ortosimpáticos y de los ganglios laterovertebrales, por lo que cualquier disfunción vertebral puede repercutir sobre ellas.
Las vísceras están sometidas al control parasimpático, representado a nivel digestivo por el nervio Neumogástrico (X par), el que puede ser influido por una disfunción a nivel del agujero rasgado posterior, del agujero occipital a nivel de C0-C1, a nivel escapular o diafragmático.
El diagnóstico osteopático debe comenzar por la evaluación metamérica vertebral para poder evidenciar luego la víscera afectada, siendo necesario establecer un diagnóstico diferencial con alguna afección visceral para la que existe contraindicación de la aplicación del tratamiento manual, teniendo siempre presente que un órgano en disfunción puede manifestarse por dolores en zonas alejadas -dolores proyectados- (vía parietal-invervación raquídea) o por dolores locales (vía visceral-inervación autónoma).
El tratamiento tendrá como objetivo restituir a la víscera su movimiento fisiológico, ya sea suprimiendo las aferencias nociceptivas periféricas (vertebral) o viscerales que man-tienen el espasmo de la musculatura lisa intravisceral, sin dejar de tratar previamente el diafragma. Para realizar el abordaje visceral existen:
Técnicas viscerales directas: actúan directamente sobre el órgano al que se pone en tensión mediante acciones para luego movilizarlo. Entre ellas se encuentran las manipulaciones viscerales.
Técnicas viscerales indirectas: el objetivo es igual al de la técnica anterior, llevándose a cabo a través de palancas que actúan sobre los órganos. Se utilizan en aquellos órganos que no pueden ser abordados en forma directa.
Técnicas de equilibración sensorial de las vísceras: el objetivo es suprimir las aferencias nociceptivas viscerales, las tensiones fasciales, el angioespasmo y el estasis local recobrando el equilibrio tisular.
Técnicas de equilibración de los puntos trigger viscerales: el objetivo es suprimir las aferencias nociceptivas viscerales que mantienen el arco reflejo medular patológico.
Técnicas de estiramiento fascial: el objetivo es liberar las adherencias y dar elasticidad a los tejidos.
Técnicas de estimulación luigamentaria: dirigidas al sistema de suspensión visceral.
Técnicas hemodinámicas: el objetivo es reducir la alteración circulatoria local y general.
En el caso de ptosis visceral debe quedar claro que el objetivo del tratamiento no será reposicionar el o los órganos, sino que el mismo apuntará a devolver la flexibilidad y restaurar la función circulatoria. Para esto se tratará de restablecer el equilibrio biomecánico, flexibilizar el diafragma y mejorar la circulación a través de maniobras hemodinámicas devolviendo la funcionalidad dentro del nuevo esquema posicional.
Klga. Laura Marcela García
Docente de la Cat. Técnicas Kcas. III (UBA)
Miembro de la Escuela Osteopática de Bs. As. (E.O.B.A.)
Publicado en Magazine Kinésico Número 08: Julio-Agosto de 1999

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