ResumenEsta investigación se basó en demostrar la utilidad e importancia de los ejercicios con cargas progresivas, especialmente seleccionados para la musculatura de la Columna Vertebral.
Para ello se efectuó una estadística con población heterogénea, con edades que oscilaron entre 17 y 82 años, los cuales consultaron por varios diagnósticos de la columna lumbar dorsal y cervical.
Se utilizaron cargas entre 1 y 8 Kg. y los pacientes fueron tratados 3 sesiones semanales.
Se seleccionaron 2 ejercicios por zona a tratar (dorsal, lumbar y cervical).
Los resultados obtenidos superaron nuestras expectativas debido a que una amplia mayoría de pacientes manifestaron importantes mejorías, y otro gran número quedó libre de síntomas.
Aclaramos que este trabajo fue realizado por medio de ejercicios sin la utilización de elementos de Fisioterapia.
Introducción
Este trabajo pretende demostrar la utilidad de ejercicios especialmente seleccionados para toda la musculatura que incide sobre los movimientos y dar estabilidad a la Columna Vertebral.
Esto se realizó por medio de la utilización de cargas progresivas adaptadas a cada caso en particular, previa evaluación. La demostración se llevó a cabo por medio de un análisis estadístico en el cual pudimos apreciar que la mejoría por medio de dichos ejercicios incidía fundamentalmente sobre la fuerza y nutrición de los músculos, dando así una mejor estabilidad y protección a la columna; reflejando una mejora en la sintomatología y mayor seguridad al paciente en sus actividades de la vida diaria.
Nuestro principal objetivo es que se tomen en cuenta las cargas progresivas como un complemento en el tratamiento del Raquis, sin descartar el uso de las terapéuticas convencionales, que no serán evaluadas en esta investigación.
Herencia Biológica
La familia de los primates desarrollaron una rama denominada “los Homínidos”. Durante ésta evolución se abandonó la vida en los árboles se inició la adaptación bípeda a la vida terrestre.
El hombre como todos los animales superiores está diseñado para moverse, el instrumento Básico de la movilidad es el músculo.
La caza y el acopio de alimentos son el estilo de vida al que estamos adaptados. Actualmente vivimos en un mundo urbanizado altamente tecnológico lo que hace que se reduzcan las posibilidades de trabajo muscular comparados con nuestros antepasados, lo cual nos lleva a un menor desgaste energético y reduce nuestras capacidades en el rendimiento físico reflejándose en debilidades musculares y reducción de movilidad, lo cual sirve de base a muchas afecciones del aparato locomotor.
Embriología
En las primeras semanas de vida el embrión es trilaminar: ectodermo, mesodermo y endodermo. El mesodermo da la notocorda por delante del tubo neural, en tres divisiones esclerótomo, niótomo y dermatomiótomo (hueso músculo y piel). El esclerótomo se divide en 5 núcleos de dosificación que darán los cuerpos vertebrales y quedando como núcleo pulposo en los discos. De estos 5 núcleos a cada lado del tubo, 2 migran y forman las apófisis espinosas, 4 para las transversales y 4 para los cuerpos.
Biomecánica
Los discos intervertebrales le dan a la columna mayor movilidad y resistencia, un mínimo movimiento de éstos se traduce en uno mucho mayor en el Raquis. Están compuestos principalmente por agua, se unen a las vértebras por láminas cartilaginosas y su elasticidad es 100 veces mayor que la de la vértebra.
Cuando mayor sea la relación disco-vértebra, será mayor la movilidad del segmento; la columna cervical nos da un 40% de la movilidad total del Raquis, le sigue la columna lumbar con un 30% y por último la dorsal con un 20%.
El núcleo pulposo transmite la presión recibida por los discos en forma simétrica, éstos están ubicados en la región cervical por delante del centro del disco, en la dorsal en el medio y en las lumbares es posterior.
Anatomía funcional
La estabilidad del Raquis cervical está principalmente asegurada por aquella musculatura que, teniendo un punto fijo en los elementos de la cintura escapulohumeral y en las costillas se insertan en la propia columna cervical, la línea de tracción de estos músculos va de abajo hacia arriba y de afuera hacia adentro.
La estabilidad de la zona dorsal está dada por la musculatura que se inserta en la columna, la cintura escapulohumeral y las costillas.
La línea
La estabilidad dorsolumbar es realizada por aquellos músculos que tomando punto fijo en la pelvis, se insertan en las costillas esternón y vértebras.
Sus líneas de fuerza van de abajo hacia arriba y de afuera hacia adentro; le confieren estabilidad al Raquis por las costillas y el esternón.
En la columna lumbar la estabilidad está asegurada por los músculos que se insertan en la pelvis y en su segmento lumbar, teniendo sus líneas de tracción, de abajo hacia arriba y de afuera hacia adentro.
El estrato profundo está destinado a establecer la columna frente a movimientos de deslizamiento de las vértebras. La gran cantidad de musculatura especializada en esta función es justificada cuando pensamos que un deslizamiento en sentido transversal, daría lugar a reducciones en el tamaño del agujero transverso, comprobable con presión de las raíces nerviosas y por lo tanto posibles lesiones a la funcionalidad del aparato locomotor. La musculatura destinada para esta función se insertan en las vértebras y en las costillas. El brazo de palanca resulta bastante desfavorable lo cual resalta todavía más el papel estabilizante de estos músculos.
Objetivos
Demostrar la utilidad de los ejercicios en la rehabilitación de la columna cervical, dorsal y lumbar.
Demostrar que el uso de las cargas progresivas de rehabilitación favorecen el alivio de la sintomatología.
Demostrar que el fortalecimiento de los músculos del Raquis favorecen el alivio de la sintomatología.
Demostrar que la repetición de estos ejercicios mejoran la coordinación intra e inter muscular en zonas de riesgo de la columna, previniendo la reaparición de los síntomas.
Material y Método
Sujetos
Se tomó una población heterogénea en la cual se observaron los siguientes diagnósticos: lumbalgias, dorsolumbalgias, lumbociatalgias, lumboartrosis, espondiartrosis, sacroileutis, ciatalgia, raquialgia, dorsalgia, cervicodorsalgia, cervicalgia, cervicoartrosis, contractura cervical, cervicodorsalgia, etc.
Las edades en el sexo femenino oscilaron entre 17 y 78 años y en el sexo masculino entre 17 y 82 años.
La aparición de los síntomas por los cuales son tratados, para el sexo femenino oscilaron entre 2 días y 29 años y en el sexo masculino entre 1 mes y 10 años.
Material
El trabajo se realizó en el gimnasio del Servicio de Kinesiología del Hospital de Agudos, Dr. Teodoro Alvarez.
Los pacientes fueron citados y tratados los días lunes, miércoles y viernes entre las 8,00 y 12,00 hs.
Se utilizaron cargas entre 1 y 8 kg. compuestos por bolsas de arena, pesas, botellas plásticas con agua y arena. También se utilizó un arnés para ejercicios cervicales, del cual se adosaban las cargas.
Como apoyo a estos ejercicios se utilizaron colchonetas, sillas y banquetas.
Métodos
Los ejercicios seleccionados se dividen en tres zonas a tratar:
Columna Lumbar: Para estos casos utilizamos dos ejercicios:
El primero (figura 1) consiste en: El paciente de pié, una carga en una línea media, repitiéndolo por un total de veinte movimientos, para un máximo de tres series.
En este ejercicio actuamos principalmente sobre los músculos: oblicuo externo, cuadrado lumbar, psoas mayor y menor, recto del abdomen y sacroespinal.
El segundo ejercicio (figura 2), consiste en colocar al paciente sentado en el borde de una silla; éste se inclinará hacia adelante tocando con sus manos (las cuales llevarán una carga), el piso, sin forzar el movimiento natural, y luego con una extensión de columna se incorporan acompañando ésta, con la elevación de los brazos por encima de la cabeza. Se repetirá un total de veinte movimientos para un máximo de tres series.

En este ejercicio actuamos principalmente sobre los músculos dorsal largo, iliocostal, cuadrado lumbar, epiespinales, semiespinales, intertransversos, interespinales y multífidos.
Columna Dorsal: Para este sector del raquis, utilizamos dos ejercicios.
El primero (figura 3) consiste en: el paciente sentado, con la espalda apoyada, las rodillas flexionadas y los pies sobre el mismo plano en el que está sentado, con la espalda apoyada en el mismo plano en el que está sentado, con los talones lo más cerca posible de los isquiones.
Desde esa posición, con los codos extendidos, una carga tomada con sus manos y los miembros superiores descansando sobre las rodillas, se eleva la carga por encima de la cabeza, sin flexionar los codos y se vuelve a bajar; repitiéndolo por un total de veinte movimientos, para un máximo de tres series.
En este ejercicio buscamos con dicha posición rectificar la columna lumbar e impedirle el movimiento para aislar el trabajo sobre la columna dorsal.
Los músculos principalmente trabajados son: trapecio, iliocostal, serrato posterior superior e inferior, interespinales, intertransversos, multífidos, dorsal largo y epiespinales.
El segundo ejercicio (figura 4) consiste en: el paciente con una flexión de tronco de 90º y la cabeza apoyada en una camilla, con sus miembros superiores colgando perpendicular al piso y una carga en cada mano. Se realizará una abeducción y extensión de los brazos sin flexionar el codo, hasta llegar a la posición paralela al piso. Este movimiento se realizará veinte veces, para un máximo de tres series. Los músculos principales trabajados son: trapecio, romboides mayor y menor.

Columna cervical: Para estos casos se utilizaron dos ejercicios.
El primero (figura 5), con el paciente sentado en una silla, los codos sobre sus rodillas, que están separadas unos treinta centímetros, el dorso permanece inclinado hacia adelante, la cabeza flexionada con un arnés del cual cuelga una carga.
Desde esta posición, la cabeza realizará un movimiento de extensión, que se repetirá veinte veces para un máximo de tres series.
En este ejercicio los músculos principalmente trabajados son: trapecio superior, angular del omóplato, serrato posterior superior, complexo menor, transverso del cuello, esplenio de la cabeza y del cuello, semiespinales de la cabeza y del cuello.
El segundo ejercicio (figura 6), se realizará con el paciente de pie, una carga en una mano con el codo siempre extendido, realizará una elevación del hombro del lado que tiene la carga.

Este movimiento se repetirá veinte veces, para un máximo de tres series.
En este ejercicio los principales músculos trabajados son: trapecio angular del omóplato, esternocleidomastoideo, omohioideo, romboides mayor y menor, escalenos anterior, medio y posterior.
Cada paciente realizó los ejercicios tres veces por semana con un volumen de tres series, de veinte repeticiones para cada ejercicio, comenzando en la primer sesión con una sola serie, dos en la segunda, para integrarse al trabajo de tres series en la tercer sesión, a partir de la cual se incrementará progresivamente la carga.
Se realizaron con el método anteriormente descripto, dos ejercicios por zona a tratar, lo que nos da un volumen de seis ejercicios en el caso de pacientes en los cuales se ha trabajado íntegramente el raquis.
Evaluación Muscular
La evaluación muscular en cada uno de los pacientes tratados fue realizada a través de la repetición de un mismo ejercicio con una carga de prueba, con la cual tratamos de buscar el 50% de la fuerza máxima aproximadamente, teniendo en cuenta que para este porcentaje se pueden realizar alrededor de veinte repeticiones.
Si observamos que con el peso dado, el paciente supera en gran número las veinte repeticiones (más de treinta), optamos por aumentarle la carga y repetimos la evaluación.
De esta manera la medición se realiza al ingresar el paciente al tratamiento y a su vez se va monitoreando en cada sesión, pues cuando observamos que el paciente puede superar las veinte repeticiones con facilidad, aumentamos la carga en la serie siguiente inmediata.
En todos los ejercicios, al ser evaluados, tenemos en cuenta que el arco de movimiento no produzca dolor. En el caso que el paciente sienta molestia, reducimos el recorrido del ejercicio dentro de un rango no doloroso.
Evaluación subjetiva de los síntomas
La evaluación de los síntomas se realiza al comenzar el paciente el tratamiento y ésta se compara con una similar al finalizar el mismo.
Esta medición es de carácter subjetivo, pues se le pregunta al paciente que es lo que siente y a medida que pasan las sesiones, ésto se va reevaluando.
Los parámetros utilizados fueron los siguientes:
Cuando desaparecen por completo toda sintomatología se considera como LIBRE DE SINTOMAS
Cuando hubo desaparición o disminución de algunos de los síntomas, se considera que el paciente está MEJOR.
Cuando la sintomatología no varía luego de transcurrido el tratamiento se considera que el paciente está IGUAL.
Cuando aparecen nuevos síntomas o se incrementan los ya establecidos consideramos que el paciente está PEOR.
Discusión
En general los tratamientos indicados para patología de columna lumbar, dorsal y cervical, se basan en la utilización de alguna fisioterapia, masoterapia y ejercicios.
La fisioterapia y masoterapia no están evaluadas en ésta investigación, es por eso que no fueron utilizadas, para que no sugieran dudas al interpretar los resultados.
Una indicación frecuentemente observada para el tratamiento de la lumbalgias es el “no fortalecimiento de espinales”, lo cual no nos perrnite complementar el tratamiento debido a que necesitamos darle estabilidad y seguridad al raquis, para evitar posteriores recidivas.
El hecho que la musculatura espinal esté acortada no es impedimento para el fortalecimiento, ya que éste se produce por un aumento del tropismo y del reclutamiento de fibras, no interfiriendo ésto con la longitud de los mismos.
En el caso de la columna cervical en general se indican ejercicios de movilización, dejando de lado los beneficios dados por una musculatura fortalecida, tanto en estabilidad, protección y eficiencia del movimiento.
Es importante aclarar, que consideramos de gran ayuda toda forma de elongación y movilidad para la columna en general las cuales no han sido evaluadas en éste trabajo.
En la contracción especifica de los músculos que estamos trabajando en los ejercicios presentados en esta investigación, reúne una serie de beneficios que queremos destacar.
A nivel linfático y venoso la contracción muscular ejerce un efecto de bombeo que contribuye a la eliminación de desechos por parte del músculo, lo cual es útil en el caso de contractura, ya que el músculo en éste estado tiene un acúmulo excesivo de desechos metabólicos.
A nivel capilar arterial es importante el aumento en la irrigación, ya que ésta es la forma en que el músculo se nutre, especialmente con el aporte proteico, que mejora la fuerza por aumento del trofismo y también por el aporte de glucosa que se acumula en forma de glucógeno aumentando así la resistencia por el incremento de reservas energéticas. Todo este aporte nutritivo se distribuye de manera más eficaz en el músculo gracias al aumento de la capilaridad a que nos induce el ejercicio.
A nivel neurológico, se mejora la coordinación del movimiento y ésto ayuda al control de la contracción muscular, como defensa ante un movimiento inesperado en la actividades de la vida diaria.
Otro de los beneficios a éste nivel, es el mayor reclutamiento de las unidades motoras, que mejora la fuerza, independientemente de la hipertrofia.
También se obtiene beneficios con respecto al control del tono muscular, ya que en reposo un músculo no debe presentar actividad electromiográfica, pero se observó que ésto se cumple más en casos de músculos entrenados, pues los que no lo están presentan una leve actividad electromiográfica, que nos indica la falta de una completa relajación.
A nivel óseo, el ejercicio colabora con el aporte de nutrientes, estimulado por la tracción muscular sobre el hueso, haciendo que éste tenga que aumentar su trabeculado, ante el requerimiento producido por la fuerza muscular, apoyando todo ésto a mejorar o conservar la densidad ósea afectada por la osteoporosis.
Otro beneficio a éste nivel es que la fuerza muscular colabora junto con los ligamentos a mantener los ejes y curvas naturales, contraponiéndose a fuerzas externas deformantes.
A nivel articular la contracción muscular estimula a la membrana sinovial, liberando ésta líquido sinovial y de ésta manera nutriendo al cartílago. A ésto se el suma el engrosamiento del mismo como reacción a las compresiones a la que está expuesto durante el ejercicio.
También tenemos beneficios a nivel psicológico y social, ya que los músculos fortalecidos dan al paciente una mayor confianza al realizar una actividad. El poder coordinar efectivamente sus movimientos lo hace mejorar en el desempeño de las actividades cotidianas, lo cual ayuda a la convivencia con sus semejantes y a su propio bienestar.
Comentario
Esta investigación nos dio la posibilidad de ir observando cambios en el transcurso de la misma. Al finalizar cada uno de los pacientes el tratamiento, pudimos realizar una estadística a partir de los resultados obtenidos.
Una de las primeras conclusiones obtenidas es la importancia de lograr una coordinación correcta para que la contracción muscular sea específica en los músculos que deseamos trabajar y de esta forma no se realicen movimientos compensatorios que desvirtúan los ejercicios indicados.
También observamos que al mejorar la coordinación los pacientes referían alivio en algunos de los síntomas.
El uso de las cargas progresivas en el tratamiento de la columna vertebral fue ampliamente exitoso ya que un alto porcentaje de los pacientes tratados presentó mejorías en la sintomatología, y dentro de éstos un importante número quedó liberado totalmente de los síntomas que lo llevaron a la consulta.
Es importante destacar que las mejoras no sólo fueron en lo que refiere a dolor sino también al aumento de la movilidad, al alivio de tensiones a nivel muscular, y al fortalecimiento que se produjo al ir incrementando los pesos a medida que el paciente se adaptaba a los ya utilizados.
A todo lo observado debemos agregarle que los tratamiento fueron realizados exclusivamente por medio de ejercicios, descartando el uso de cualquier elemento de fisioterapia, lo cual nos permite no exponer a los pacientes ninguna radiación. Esto nos libera de un gran número de contraindicaciones, dejándonos como única limitación el dolor en la ejercución de los ejercicios.
En el caso de la columna vertebral observamos un notable incremento en la mejoría de la sintomatología en las primeras sesiones, inclusive hubo casos en los cuales esas mejorías se manifestaron luego de la primera sesión.
En el caso de la columna dorsal observamos que los cambios en la sintomatología aparecían al promediar el tratamiento, dependiendo ésto en gran parte de la técnica de ejecución de los ejercicios indicados.
En el caso de la columna lumbar, encontramos resultados semejantes a la columna dorsal, observamos no sólo la importancia en la ejecución de los ejercicios sino también el incremento rápido de la fuerza destacable al comparado con los ejercicios de la columna dorsal y cervical.
Nuestro interés no es el comparar éste tratamiento con los utilizados convencionalmente, sino que el fortalecimiento de la musculatura del raquis sea tenido en cuenta como un complemento en la terapéutica.
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