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Detalle del Artículo

Prevención de caídas en la tercera edad

Resumen
Se consideran en este trabajo, eventos (caídas), que se pueden definir, como aquel estado en el cual, un individuo cae al piso, o a otro nivel inferior al que estaba, la sexta causa de muertes de ancianos.
Se toma en cuenta, que existe una serie de factores de riesgo y predisponentes (pérdidas neuro-sensoriales, de propiocepción, tacto, aparato visual y del equilibrio, alteraciones osteo-articulomusculares, principalmente en caderas y rodillas). Todas ellas llevan a la inestabilidad postural y a trastornos del equilibrio corporal con predisposición para caer.
Se deben a factores externos o accidentales, (barreras arquitectónicas, tropiezos, resbalones, etc) y a factores internos relacionados con una serie de trastornos, (hipertensión ortostática, síncope cardíaco, drogas, vértigos, demencia, etc).
Todas las caídas tienen consecuencias en mayor o menor grado. Se quiere recomendar, se tenga en cuenta, que las caídas son un factor de mortalidad importante en los ancianos.
Se agrega que la prevención tanto primaria, secundaria, como terciaria es el pilar de atención después de los 65 años.

Objetivos
Realizar una prevención primaria, secundaria y terciaria en el paciente anciano.
Realizar un estudio global (Médico y Arquitectónico) para evitar las consecuencias de las caídas.
Brindar soluciones en la Arquitectura del Hogar de los ancianos, para dar la mayor seguridad posible, y prevenir las consecuencias mencionadas.

Introducción
Es sabido que el envejecimiento está constituído por los cambios morfofisiológicos, paralelos y consecutivos al paso de los años de un organismo, que traen como consecuencia una pérdida de la capacidad de adaptación.
De hecho, el anciano por sí solo y desde el punto de vista patológico no es un paciente. La involución de sus sistemas lo hace susceptible a sufrir diferentes procesos, que condicionan situaciones futuras de invalidez en algunas de sus formas. Por lo tanto aceptamos estar frente a un individuo potencialmente enfermo.
El anciano va perdiendo lentamente alguna de sus funciones vitales, como ser entre otras, la traslación. El fenómeno del envejecimiento poblacional en el mundo, nos dice que las personas más debilitadas son las que dado su número, producirán un mayor impacto en el área de la salud en cuanto a sus necesidades, debido a los diferentes tipos de accidentes que pueden sufrir, y dentro de los cuales se encuentran principalmente las caídas.
Estas últimas se pueden definir, como aquel estado en el cual una persona cae al piso o a otro nivel inferior al que estaba, no siendo las mismas consecuencia de un evento intrínseco mayor (por ejemplo, un ACV, o un accidente importante, como ser atropellado por un automóvil).

Desarrollo
Epidemiología
La incidencia anual de este problema tan común en los ancianos es del 30%, del cual el 20% corresponde a los hombres y el 40% a las mujeres, ambos mayores de 65 años.
Existe un aumento progresivo en proporción con la edad de los que se caen, resultando algunas caídas lesiones serias, mientras que otras llevan a la internación por limitaciones funcionales o directamente a la muerte.
La incidencia de caídas respecto de la población en general y por año es del 0,5% con un índice de lesiones del 5%, hospitalizándose a una persona de cada cuarenta.
Se puede observar, por ejemplo, que en residencias geriátricas existe un 2% de caídas por persona y por año y lo más importante es que el 2,4% se fractura.
Generalmente las caídas no se reportan, con frecuencia son accidentales y se producen en el hogar o en sus alrededores en horas de la tarde o por la noche. Aquellas ocurridas en escaleras se producen al descender y la mayoría de las veces sobre superficies comunes. Según cálculos un 70% se producen dentro de la casa, un 20% lejos de ella y el resto en Hospitales o Residencias Geriátricas (según datos del año 1993).

Predisposición y factores de riesgo
Existen diferentes factores de riesgo y predisposiciones que se identifican en aquellos ancianos con causas potencialmente reversibles de caídas, entre los que se puede enumera:
Las pérdidas sensoriales del aparato visual o de la función vestibular y los déficits neurológicos de la propia opción, el tacto, ciertas drogas y enfermedades agudas, tales como accidentes isquémicos transitorios, hipoglucemias e hiponatremias. Además las alteraciones musculoesqueléticas que, a su vez, alteran los patrones musculares de la fuerza, así como aquellas observadas en la movilidad articular y en la marcha, contribuyen, junto con los demás factores enunciados, a aumentar la inestabilidad postural y los trastornos en el equilibrio corporal de los ancianos.
Otro factor predisponente está relacionado con la historia de las caídas previas, y con el temor a caídas subsecuentes, (síndrome de post-caídas) lo cual puede desencadenar un círculo vicioso que conduzca a la pérdida del condicionamiento y a nuevas caídas.
Cualquier caída puede ser iniciada o agravada por hipotensión ortostática.
Manifestación que se observa en más del 24% de las personas mayores de 65 años, usualmente agravadas por el uso de drogas psicotrópicas y diuréticos.
Síncope genético: generalmente se lo atribuye a trastornos del ritmo cardíaco, aunque no es posible encontrar una correlación frecuente entre caídas, síncope y arritmias en estudios tipo Holter de 24 horas.
Drogas: es frecuente observar en nuestro medio la falta de cuidado en las indicaciones de drogas, sus dosis, interacciones y efectos adversos, así como una Homeóstasis disminuída. Los fármacos que habitualmente se asocian a caídas son los tranquilizantes, los diuréticos y las drogas antihipertensivas.
Enfermedades agudas: una caída puede estar presente en una neumonía, infarto cerebral, diarreas, hemorragias digestivas o falla cardíaca y son muy comunes en los pacientes con Síndrome confucional agudo.
Trastornos visuales: una reducción de la agudeza visual en personas mayores de 75 años, está asociada a fracturas de cadera y se ha comprobado que en estos casos, tienen significativamente mucha menos visión que aquellas que no caen.
Otros: enfermedades demenciales, vértigo, osteomalacia, factores psicológicos, etc.
Una vez observadas las múltiples causas que producen las caídas en los ancianos, nos vamos a referir en este trabajo a las causadas por factores externos o accidentales.
Cuando se revisan aspectos biomecánicos de la Arquitectura, se observa que los ancianos tienden a acumular objetos en sus habitaciones o dentro de su casa, resultando éstos un obstáculo y aumentando además las posibilidades de riesgo de una caída, o almacenan objetos en espacios elevados de muebles o alacenas.
En el hogar, la existencia de alfombras, zócalos en las puertas, pisos deslizantes, etc, suelen ser el punto que ocasionan mayores inconvenientes. Por lo general, las escaleras tampoco cumplen con los requisitos fundamentales. Las medidas convencionales superan el alto a las convenientes y son menores respecto a la profundidad. Además, muchas veces tienen pestañas en el borde del escalón, siendo éstas últimas una traba que bloquea el deslizamiento de la punta del pie durante el ascenso.
Otra situación que se observa habitualmente es la ausencia de pasamanos y si se los encuentra poseen una altura inapropiada.
En otro orden, los baños en los domicilios suelen ser el lugar de mayor incidencia traumática y peligrosa. Es sencillo darse cuenta del motivo, ya que los sanitarios que los componen son sólidos y están agrupados en un pequeño espacio. Para graficar el concepto, haremos la imagen de una vista aérea de un baño convencional y se observará que los metros cuadrados disponibles para el movimiento están extremadamente reducidos.
Otro factor de caídas en el baño, es la altura de las bañaderas, así como la ausencia de alfombras antideslizantes dentro de las mismas.
Con respecto a los pisos, es común observar que éstos están construídos con baldosas o mosaicos, que no son antideslizantes, que a veces son encerados, originando caídas frecuentes.
Otro factor de las mismas, es levantarse de la cama abruptamente y a oscuras durante la noche, que conjuntamente con la utilización de drogas consumidas por los ancianos, producen la caída.

Discusión
Hablar de Kinesiología aplicada a la Geriatría y de sus generalidades, significa reveer las condiciones edilicias, familiares y sociales que rodean al anciano.
Creemos al respecto que la comunidad no está preparada para el incremento de la población anciana, situación que a lo largo y ancho del mundo está produciendo cambios sustanciales en su enfoque.
La realidad que han percibido los distintos países, se traduce en un intento de acoger interdisciplinaria y comunitariamente a los gerontes. El kinesiólogo juega allí un papel importante, a punto tal, que las técnicas preventivas, con sus efectos fervientemente en el campo de lo curativo. En verdad resulta más fácil prevenir que curar, y curar en los ancianos puede tornarse demasiado complejo.
Las caídas son un factor de morbi-mortalidad importante en los ancianos. Un 20% de los que se caen deben ser hospitalizados, muchos de ellos con diagnósticos de fracturas que luego los inmovilizan, y este hecho nos muestra la posibilidad cierta de que ese anciano se muera en un año. A su vez, aquellos que permanecen en el suelo por más de una hora, tienen un 50% de posibilidades de morir dentro de los seis meses siguientes debido a las complicaciones que ésto genera, o a las causas que lo permitieron.
Por lo tanto, es necesario que aquellos que intervengan en el futuro, en la solución de los factores de riesgo para evitar las caídas en la comunidad, así como los mecanismo que alteran la postura y deterioran los patrones motores y sensoriales que se correlacionan con las caídas.

Conclusión
Fundamentalmente se debe realizar una evaluación sobre dos áreas: ambiental y clínica. En el primero de los casos hay que tener en cuenta las barreras e impedimentos que rodean al anciano.
1) Mejorar la iluminación de su hábitat.
2) Retirar de los lugares de circulación (pasillos, escaleras, etc.) objetos que puedan ocasionar caídas: cables, macetas, muebles y alfombras.
3) No almacenar objetos en espacios elevados de muebles y alacenas.
4) Las escaleras deben tener como requisitos fundamentales las siguientes medidas: 12 a 14 cm de alto por 25 cm de profundidad por escalón
5) Lo indicado sería contar con planos inclinados en ángulo de 30 y con pasamanos de 70 cm de altura.
Con respecto a éstos (pasamanos) en los lugares críticos lo ideal sería la instalación de los mismos a 75 u 80 cm del suelo, teniendo como referencia aproximada e individual 10 cm por debajo del trocánter mayor.
6) Con respecto a los baños, es conveniente colocar suplementos de goma o plástico sobre el inodoro o bidet, aumentando su altura que brindarán al anciano un nivel suficiente para la bipedestación posterior y amortiguarán además el acto de sentarse.
De acuerdo a la lesión y a los inconvenientes motrices, se reforzarían los puntos claves de apoyo con barra de sujeción, donde el anciano pueda asirse en busca de seguridad.
7) La recomendación durante la higiene es que la posición adecuada para la misma es de sentados. Por lo tanto, se debe introducir dentro de la bañera una banqueta con tal fin o en caso contrario usar el modelo representado en la figura que se apoya y traba en los bordes.
Colocar alfombras antideslizantes en la bañera.
8) Los pisos de ser factible, deben ser del tipo antideslizante.
9) No levantarse de la cama abruptamente y a oscuras durante la noche, siempre antes, encender el velador y espera unos minutos antes de hacerlo.
Con respecto a la parte clínica, lo más importante a tener en cuenta es:
El Aspecto Funcional: la marcha y el equilibrio deben ser evaluados con pruebas sencillas (levantarse y pararse desde la posición sentado, caminar, etc.). Realizar una evaluación de las actividades de la vida diaria para tener en cuenta el panorama del estado funcional de esa persona.
Prevención: en el área de la atención primaria tener en cuenta, fundamentalmente la educación pública y profesional respecto a los aspectos médicos, sociales, financieros del problema y la reestructuración del ambiente, así como mantener un cuidado óptimo de la salud. Llevar a cabo una prevención secundaria con ejercicios programados y clases colectivas de gimnasia, para corregir o mantener los problemas crónicos y el estado funcional disminuído que puedan presentar los ancianos.
Respecto de la prevención terciaria, ésta requiere un diagnóstico rápido, una rehabilitación intensa y el inicio inmediato de las actividades de autonomía elementales y de la marcha.

Bibliografía
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Larrea, Héctor: Rehabilitación Funcional en Geriatría. Ediciones Gema S.R.L.
Miatello, Víctor: Geriatría. López Libreros Editores.
Minster, D.: Barreras Arquitectónicas. La Tercera. Año 2 Nro. 7. Revista Mensual. Noviembre 1992
Lic. Vanda A. Paszkowsky
Trabajo presentado en las XXXIII Jornadas Científicas
Extraordinarias del Htal. Dr. Teodoro Alvarez 1988
Publicado en Magazine Kinésico Número 06: Marzo-Abril de 1999

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