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La rehabilitación en Esclerosis Múltiple

La esclerosis múltiple da cuadros polimorfos, a veces monosintomáticos, aunque típicamente polisintomáticos, por lo que las manifestaciones clínicas pueden ser varias: trastornos motores, sensitivos, visuales, vesicales, intestinales, sensoriales, cognitivos y afectivos.
La rehabilitación debe ser un régimen interdisciplinario de tratamiento, centrado alrededor de la persona con EM.
No hay reglas absolutas en el tratamiento de rehabilitación de una enfermedad tan diversa como la EM. El énfasis no debe estar puesto en restaurar funciones perdidas sino que debe estarlo en mantener o prevenir pérdidas de funciones.
Es difícil hablar de un tratamiento único para la EM, tal vez imposible, ya que los pacientes presentan diferentes manifestaciones clínicas de la enfermedad, lo que hace necesario evaluar a cada paciente y organizar una terapia acorde con su sintomatología e ir variándola con su evolución.
La rehabilitación kinésica está dirigida principalmente a los trastornos motores y sensitivos, así como al manejo de los trastornos vesicales e intestinales.
Las alteraciones motoras, pueden ser debilidad, parálisis, espasticidad, temblor, ataxia. Éstos se traducen en pérdida o disminución de la locomoción, y del control del tronco, produciendo una alteración de la capacidad funcional y de la integración del paciente con el medio.
Una de las manifestaciones principales es la espasticidad, a menudo asociada con debilidad muscular. La espasticidad puede conducir a una considerable limitación del control del movimiento, debido a una pérdida selectiva de la función muscular.
El tratamiento es a través de ejercicios activos o pasivos, bajo la guía de kinesiólogos entrenados y experimentados en neurofisiología y en métodos de tratamiento tales como Kabatt o Bobath. El estiramiento pasivo en el rango articular completo, evita la contractura fibrosa y disminuye la espasticidad, previniendo la deformación.
El manejo de la espasticidad no la hace sólo el kinesiólogo, sino también el paciente y la familia.
Se enseñan posturas con las que el paciente puede utilizar el máximo de su capacidad funcional, pues con otras podría aumentar la espasticidad como sucede con los trastornos emocionales, estrés, frío, y la realización de movimientos rápidos. Los ejercicios de relajación se realizan en posturas de trabajo cómodas y ambiente adecuado, En los casos en que se hace tratamiento farmacológico, se deben aprovechar al máximo los períodos en que disminuye la espasticidad, para elongar y mejorar su capacidad funcional a través de los patrones de movimiento que están libres de ella.
Es común la fatigabilidad o sensación de cansancio, que puede aparecer a veces como manifestación de la intolerancia al calor, luego de los ejercicios o de la actividad diaria del paciente, por lo que debe ser tenida en cuenta para organizar sus tareas y la rehabilitación. La mejoría en la tolerancia al esfuerzo físico se logra con la repetición periódica de los ejercicios o actividades funcionales; el sedentarismo es, a veces, contraproducente.
Fisiológicamente, sabemos que el músculo se hipertrofia trabajando contra resistencia, usando un porcentaje alto de su capacidad y aumenta la resistencia a la fatiga si elevamos la cantidad de repeticiones del ejercicio. Pero en los casos de debilidad por causas neurológicas, el problema no está en el músculo y el uso de resistencias altas puede ser dañino para el mismo. Es preferible trabajar con poca carga y mayor cantidad de repeticiones o a través de la reiteración de patrones funcionales, aumentado su dificultad, para obtener más resistencia a la fatiga y mejorar el rendimiento del paciente en sus actividades de la vida diaria. De todas formas, no se debe llegar a la fatiga, ni en los ejercicios ni en la actividad diaria. Es bueno que el paciente se integre lo más rápido posible a sus actividades, y pueda realizarlas completamente. Pero, a veces, nos cuentan que quedan muy cansados al final del día; al analizarlo descubrimos que se trató de una jornada muy larga, realizaron tareas extras o ejercicios durante más tiempo de lo adecuado. Debido a esto, vemos que es necesario también graduar los tiempos de descanso.
En los casos en que predomina la ataxia, la rehabilitación está dirigida a mejorar la coordinación. Para eso es necesario prestar mas atención al cuerpo y al movimiento, con ayuda visual, auditiva y propioceptiva. Los cambios de postura, provocados por el terapeuta, producen reacciones de equilibrio que estimula propioceptivamente el control postural. El uso de peso para fijar y estabilizar las articulaciones proximales, permite usar mejor las distales y mejorar así la funcionalidad, por ejemplo de la mano. El uso de la vista permite autolimitar al paciente ciertos movimientos, así como auditivamente a través de las órdenes del terapeuta. La coordinación de la mano se puede mejorar dándole un buen punto de apoyo, usando elementos que para su manipulación requieran cierta coordinación, u objetos de la vida diaria, adecuando la dificultad a las posibilidades del paciente.
En los trastornos sensitivos, como pueden ser las sensitivas, hay que enseñar al paciente a usar la visión para ayudarse a regular sus movimientos y mantener la postura. Si la sintomatología presente es anestesia, se debe enseñar al paciente a tomar precauciones para evitar lesionarse al utilizar elementos que quemen o puedan cortarlo. Cuando existe, dolor que no sea de origen central o debido a lesión de vía sensitiva pero sí de origen muscular, se puede tratar con fisioterapia.
La reeducación vesical, en caso de vejiga neurogénica, se hace a través de posturas adecuadas para relajar el esfínter y maniobras manuales para vaciar la vejiga. De no ser posible, se utiliza el sondaje intermitente.
Para el intestino se trata de crear un hábito defecatorio, en forma diaria, a la misma hora, incluyendo el uso de posturas y maniobras manuales.
Recordemos que la rehabilitación debe ser permanente y el plan terapéutico individual, ya que el que sirve para un paciente puede no servir, ser contraproducente, o imposible de realizar para otro.

Bibliografía
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Lic. Klgo. Fisiatra José, Ramón Corderí
Extraído del Boletín Neurológico Nº 22 editado por la Fundación Alfredo Thompson
Publicado en Magazine Kinésico Número 06: Marzo-Abril de 1999

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