Introducción
Las lumbalgias cualquiera sea su etiología son uno de los principales motivos de interconsulta en los consultorios externos de kinesiología, como así también numerosos trabajos epidemiológicos la perfilan como una de las principales causas de ausencia laboral. Es por esto que el presente trabajo tiene por el objetivo de comparar las distintas alternativas de tratamiento para combatir el dolor lumbar.
Material y Método
Para esta investigación fueron seleccionadas 243 pacientes, entre junio de 1996 y junio de 1998, de los cuales sólo se pudieron evaluar una vez finalizado el tratamiento a 94, el resto por diversos motivos no pudo ser medido con los mismos parámetros, es por eso que fueron descartados para el análisis estadístico de los resultados. Todos ellos llegaron al servicio de kinesiología con diagnósticos de lumbalgias, lumbociatalgia, lumboartosis, etc. Las edades oscilaron entre 15 y 83 años para el sexo femenino, y entre 17 y 74 años para el sexo masculino. Estos 94 sujetos fueron divididos en siete grupos al azar sin tener en cuenta la proporción en sexo y edad de cada uno de ellos; el grupo “1”, lo formaron 11 mujeres y 4 hombres; el grupo “2”, 10 mujeres y 2 hombres; el grupo “3”, 5 mujeres y 4 hombres; el grupo “4”, 9 mujeres y 6 hombres; el grupo “5”, 12 mujeres y 6 hombres; el grupo “6”, 6 mujeres y 8 hombres; el grupo “7”, 8 mujeres y 2 hombres.
Material
El trabajo fue realizado íntegramente en el servicio de kinesiología del Hospital de Agudos “Teodoro Alvarez”, con la participación de los siguientes elementos: Onda Corta (Meditea), Microondas (Microton), Magneto (Cadac), T.E.N.S. (Meditea), Infrarrojo (Tunesram), colchonetas, bolsitas de arena de un kilogramo, camillas, sillas y bancos.
Método
Todos los pacientes fueron evaluados con la escala VAS, por medio de la cual se les pidió que en un papel en blanco de diez centímetros de longitud, hiciesen una marca donde consideraban que correspondía la intensidad de su dolor lumbar, teniendo en cuenta que el extremo derecho del papel equivalía al máximo dolor soportable para ello, y que el extremo izquierdo era la ausencia total del mismo; esto se realizó de forma tal que cada paciente tuviese que hacer dos marcas, una que hiciera referencia al dolor en el momento anterior a comenzar el tratamiento, y la otra luego de finalizar, con lo cual fue posible apreciar las variaciones originadas por el estímulo del tratamiento.
A cada uno de los grupos de pacientes se les aplicó un aparato de fisioterapia o técnica de ejercicio localizado, con el objeto de descartar posibles conclusiones o controversias frente a los resultados. El grupo “1” recibió la aplicación de Onda Corta durante 20’ por sesión a una intensidad de 3 miliamper; en el grupo “2” se utilizó el aparato de Microondas con un tiempo en cada aplicación de 20’ y una intensidad de 75 wats; el grupo “3” fue tratado con Magnetoterapia en sesiones de 20’, el grupo “4” realizó ejercicios para fortalecer la musculatura extensora del raquis lumbar, para esto se utilizaron bolsitas con arena, las cuales eran sostenidas por las manos del paciente que se encontraba sentado en el banquito, éste flexionaba el tronco hasta que con las manos, las cuales sostenían la bolsa tocaba el piso, luego continuaba el movimiento, extendiendo la columna, acompañado ésto de una flexión de hombros manteniendo los codos extendidos, hasta llegar con las manos y la bolsa por encima de la cabeza, para de esta manera provocar una más intensa contracción de los músculos extensores del raquis. Se utilizaron cargas entre 1 kg. y 4 kg., con las que se realizaron entre 10 y 15 repeticiones, para tres series en cada sesión.
El grupo “5” utilizó ejercicios para la musculatura abdominal en los que no participara el psoas ilíaco en forma dinámica, ésto se llevó a cabo con el paciente decúbito dorsal en una colchoneta el cual flexionaba el tronco entre 30 y 45 grados, manteniendo los miembros inferiores en flexión de rodillas y cadera; para este ejercicio las series fueron tres y las repeticiones variaron entre diez y veinte.
Al grupo “6” le fue aplicada una lámpara infrarroja de 150 wats a 60 centímetros de distancia de la columna lumbar, durante 20’ por sesión. El grupo “7” recibió un tratamiento por medio del T.E.N.S. a una frecuencia de 90 ciclos por segundo, con una intensidad adaptada a la sensibilidad de cada paciente, ésto fue aplicado durante 20’ en cada sesión.
Los tratamientos antes descriptos se realizaron durante diez sesiones, tres veces por semana en días alternos.
Resultados
Promedio de evaluación del dolor con escala de 1 a 10 pre y post tratamiento
Grupo 1 (onda corta)
Pre tratamiento: 7.62
Post tratamiento: 4.28
Grupo 2 (microondas)
Pre tratamiento: 6.94
Post tratamiento: 4.03
Grupo 3 (magneto)
Pre tratamiento: 8.12
Post tratamiento: 4.79
Grupo 4 (ejercicios espinales)
Pre tratamiento: 7.76
Post tratamiento: 2.17
Grupo 5 (ejercicios abdominales)
Pre tratamiento: 8.09
Post tratamiento: 4.51
Grupo 6 (infrarrojo)
Pre tratamiento: 8.33
Post tratamiento: 5.10
Grupo 7 (T.E.N.S.)
Pre tratamiento: 8.67
Post tratamiento: 3.96
Diferencias comparadas
Onda Corta: 3.34
Microondas: 2.91
Magneto: 3.33
Ejercicios Espinales: 5.59
Ejercicios Abdominales: 3.58
Infrarrojo: 3.23
T.E.N.S.: 4.71
Promedio de diferencias comparadas

Discusión
La indicación kinésica en la generalidad de los casos para el dolor lumbar es el tratamiento principalmente con algún tipo de fisioterapia; en este trabajo se presenta la posibilidad de comparar los resultados de la terapéutica con distinta aparatología, y sin ella, por medio de ejercicios. Tanto la Onda Corta, el Microondas, la Magnetoterapia, el Infrarrojo y el T.E.N.S. fueron utilizados con resultados positivos; los ejercicios mostraron también sus beneficios, destacándose especialmente el trabajo de fortalecimiento de la musculatura extensora del raquis. Esto se atribuye a la necesidad de un sistema extensor que le provee estabilidad al raquis, ya que estos músculos por lo general se encuentran debilitados debido a que sólo los utilizamos en la actividad postural, lo que nos lleva a un mínimo reclutamiento de sus fibras, y de esta manera caemos en un desequilibrio muscular, que nos dificulta mantener las curvas naturales.
Si analizamos la biomecánica del disco intervertebral nos es fácil comprender que el núcleo pulposo es expulsado hacia atrás cuando la columna lumbar tiende a rectificarse, por lo que es necesario mantener una lordosis natural para proteger al disco, ésto lo logramos a expensas principalmente de la musculatura extensora.
Otros de los factores por el cual el trabajo en los músculos extensores del raquis nos manifiesta una mejoría destacable frente al dolor lumbar, es la ganancia en coordinación intra e intermuscular, lo que hace que el sistema extensor sea mucho más económico y veloz ante situaciones cotidianas o laborales que pongan en peligro la integridad de algún componente del raquis. El mejor funcionamiento de estos músculos hace que la circulación local sea más eficiente, aumentando el aporte de nutrientes, y eliminando mayor cantidad de deshechos, lo que colabora en el alivio de las típicas contracturas ante el dolor.
Conclusión
Frente a los resultados obtenidos podemos observar que la ejercitación de la musculatura extensora del raquis es de gran utilidad en el tratamiento de las algias lumbares, siendo entre las terapéuticas comparadas en este trabajo la que arrojó mayores diferencias en lo que respecta al dolor. |