Introducción
Nuestro planeta se comporta como un gigantesco imán, Su campo magnético cubre uniformemente toda la superficie del planeta, así como a los seres vivos que en 61 habitan.
La vida en la Tierra se ha creado y desarrollado dentro del Campo Magnético Terrestre, razón por la cual, es de esperar que los procesos vitales están fuertemente vinculados a dicho campo. Sin embargo hasta fechas recientes, la ciencia no ha considerado en profundidad esta relación. Investigaciones de prestigiosos laboratorios y de los vuelos espaciales (NASA) han puesto de manifiesto que la carencia del Campo Magnético Terrestre, durante periodos prolongados de tiempo, perturban fundamentalmente los procesos biológicos, actuando principalmente sobre las reacciones enzimáticas celulares. Si esta carencia de campo magnético se prolonga suficientemente, los organismos vivos sufren importantes mermas en sus actividades biológicas las cuales se manifiestan dando lugar a molestias, dolores y como consecuencia a la enfermedad.
El desarrollo tecnológico y nuestro sistema de vida actual, han creado una serie de hábitats artificiales y estructuras sociales que aglutinan y masifican a los seres humanos en ciudades. En estos lugares, las condiciones de vida natural se ven afectadas profundamente. Las industrias, las redes y centrales de alta tensión, las instalaciones y aparatos eléctricos, las ondas de radio, las estructuras de hormigón y metálicas de los edificios, etc., interfieren, modifican y perturban el flujo natural del Campo Magnético Terrestre.
Según el Dr. Nakagawa (Japón), esta contaminación del campo magnético produce en el hombre el llamado “Sindrome de Carencia del Campo Magnético Terrestre”, que no es más que el conjunto de síntomas atribuibles a dicha carencia. Cuál es entonces el vinculo que relaciona al magnetismo con los procesos biológicos?
Según investigaciones recientes en este campo, el agua es uno de los factores más importantes que relacionan ambas cosas.
El agua es el constituyente primordial de los seres vivos. En el hombre aproximadamente el 70% de su peso corporal está formado por este liquido. El agua es el elemento fundamental de transporte e intercambio en la actividad metabólica. Los anabolitos y catabolitos (productos de síntesis y descomposición metabólica) precisan del agua como elemento base para las reacciones bioquímicas.
La estructura molecular del agua, por sus especiales y exclusivas características posee la maravillosa propiedad de modificarse, reorganizando su estructura electrónica bajo la influencia de las variaciones magnéticas. Se puede afirmar que el agua es un sensible receptor de esta energía que posteriormente irá devolviendo al organismo que la consuma, influyendo favorablemente en los procesos biológicos.
Todo lo anterior nos hace ver la importancia del agua y del campo magnético en la actividad biológica de los seres vivos.
Referencias históricas
Aunque el estudio del biomagnetismo es una rama relativamente joven de la ciencia, existen referencias históricas de mis de 3500 años en el Antiguo Egipto, India y China que hablan del uso de la “piedra imán” con fines terapéuticos.
Paracelso (1473-1541), estudió con detalle la aplicación de imanes en diversas enfermedades y comprobó los distintos efectos de los polos Norte y Sur sobre el organismo. Posteriormente, Samuel Halmemann (173 5- 1785), fundador de la homeopatía recomendó la ingestión de diferentes diluciones con la piedra imán.
La Real Sociedad de Medicina de Francia publicó en 1777 un estudio de Androy y Thouret en el que se aprobaba la eficacia de la imanterapia. Seis años después se hicieron públicas sesenta observaciones de curaciones por este método. Pasteur (1822-1895), descubrió la acción de los campos magnéticos sobre el comportamiento de las enzimas.
Más recientemente, el estudio clínico realizado por el Dr. Nakagawa y colaboradores, sobre 11648 casos, ofreció resultados favorables en jaquecas, cefáleas, vértigos, insomnio, lumbago y rigideces de cuello, hombros y espalda.
Los astronautas que permanecen en el espacio durante largos períodos de tiempo fuera de la acción del Campo Magnético Terrestre, regresan a la tierra con osteoporosis.
En esta línea cabe destacar también los estudios del Dr. Robert 0. Becker y colaboradores, cirujano ortopédico e investigador de bioelectromagnetismo sobre las variaciones del Campo Magnético Terrestre bajo la influencia de las tormentas magnéticas, observando un mayor número de internaciones por diversas afecciones, sobre todo, de tipo psiquiátrico.
Por último, no debemos olvidar la afirmación del Dr. K. Crain, de la Universidad Nacional de Australia, quien afirma que la ausencia del Campo Magnético Terrestre debe considerarse absolutamente letal para cualquier organismo aislado de su influjo por largos períodos de tiempo.
Autores como Barnothy (1969), Turro (1983), Madrofiero (1986) o Jarkins y Grisson (1994), han investigado los mecanismos de acción de los campos magnéticos sobre los sistemas biológicos, comprobando que muchos de los mecanismos por los que actúa el magnetismo a nivel molecular, guardan relación directa con sistemas enzimáticos.
¿Qué es el Bio-magnetismo?
El biomagnetismo es la ciencia que estudia los procesos y funciones inducidas en los organismos vivos por campos magnéticos estáticos o fijos, tal y como lo definió la profesora de Física de la Universidad de Illinois, Madelein F. Barnothy en 1969.
Los estudios sobre campos magnéticos aplicados directamente a organismos vivos o a través del agua tratada magnéticamente demuestran que el bio-magnetismo es un medio idóneo para promover la salud y ayudar a conseguir el estado de bienestar, físico y mental necesario para el disfrute de la vida al que todos aspiramos.
Imanterapia y Magnetoterapia
En los servicios de rehabilitación de todo el mundo se utiliza habitualmente la energía magnética, a través de equipos de magnetoterapia, para el tratamiento de trastornos de osificación, cicatrización, lesiones musculares, etc, Estas técnicas de magnetoterapia consisten en tratamientos aplicados mediante campos magnéticos producidos por electroimanes. Tanto la imanterapia como la magnetoterapia proporcionan campos magnéticos, y su diferencia consiste en la posibilidad de suministrar campos magnéticos alternos o fijos en el caso de la magnetoterapia, mientras que en el caso de la imanterapia siempre se tratará de campos magnéticos fijos.
Los avances técnicos en cuanto a la fabricación de imanes, permiten hoy la utilización de imanes permanentes con potencia de campo magnético similar a la que generan los aparatos de magnetoterapia.
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