El cáncer del piel es una patología preocupante en todo el mundo. Las estadísticas se han duplicado en los últimos diez años y según muestra la conducta actual de nuestra población -adoradora del sol- la tarea que tenemos por delante es ardua. Hoy en día no se puede separar Salud y Belleza de la piel. La mirada sobre este órgano debe ser integradora. Es por eso que se promueve el trabajo interdisciplinario entre dermatólogos, kinesiólogos, biólogos y químicos unidos en un bien común: el paciente.
En el último encuentro sobre cáncer de piel realizado en Filadelfia, EE.UU. se realizó un informe con las siguientes conclusiones:
* Para prevenir mutaciones genéticas es decir alteraciones del material genético a ADN contenido en el núcleo celular las pantallas solares deben contener bloqueantes UVA y UVB y el factor de protección debe ser mayor a 15.
* Se ha comprobado que las radiaciones ultravioletas (UV) componentes de la luz solar pueden causar tumores o cierto tipo de cáncer de piel, está directamente relacionada la acumulación de ellos.
* Otras consecuencias de la radicación UV son: las quemaduras, debilitamiento del sistema inmunológico, envejecimiento prematuro de la piel.
Estos puntos tratados no parecen nuevos, sin embargo el marketing del “consumo solar” ha distorsionado la información. Muchas personas que utilizan pseudoprotección solar y me permito definirlo de esta manera ya que cuando las pantallas no están formuladas con los requerimientos necesarios en vez de proteger paradójicamente pueden dañar.
Las personas creen que están autorizadas a permanecer más tiempo al sol, o practicando deportes ya que “usan bronceador pantalla” (nueva denominación engañosa de algunos fabricantes) y no se ponen colorados y por el contrario se broncean con buen color.
El bronceado o sea oscurecimiento de la piel nos indica actividad de los melanocitos y eso es incompatible con el efecto Pantalla. Por el otro lado la no existencia del Eritema Solar que se logra con bloqueantes UVR no elimina las radiaciones UVA causantes del daño profundo de la piel.
Pasando en limpio no se puede estar bronceado y verdaderamente protegido.
La población en general está confundida y tironeada entre el Deber y el Deseo y escucha a aquellas personas con las cuales ha desarrollado un vínculo de confianza y respeto.
Los profesionales que realizan prácticas kinésicas tienen la oportunidad, tiempo y frecuencia de hacer observaciones muy importantes sobre este órgano, tan particular que es la piel que se nos brinda a simple vista. Trabajan con el paciente parcial o totalmente desnudo en sesiones prolongadas. Sin embargo debo decir que mirar no es siempre ver, para ésto se necesita reconocer signos y señales de advertencia que nos hagan detener frente a algo inusual. La piel rugosa, las manchas, los lunares, las costras, lesiones excoriadas, bultos, etc. pueden ser el inicio de una patología severa y merecen la consulta dermatológica. A veces por temor a someter al paciente a una consulta innecesaria, se minimizan estos signos. Lo que hay que tener en cuenta es que el riesgo de un Melanoma maligno diagnosticado en forma tardía le encuentra sentido a todas las derivaciones que el kinesiólogo considere prudente.
Se puede conocer en detalle las características más sospechosas en las lesiones dermatológicas, por eso se promueve el compromiso del kinesiólogo en la prevención y detección precoz del cáncer de piel. Las estadísticas muestran que la primera persona en detectar un melanoma no suele ser el propio paciente.
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