Cuando leemos un artículo relacionado al tema de la postura, en general, nuestros pensamientos automáticamente se dirigen hacia la columna vertebral, asociando la palabra "postura" a las alteraciones de las curvas fisiológicas del raquis, olvidándonos del resto del organismo. Ampliando nuestro enfoque, debemos considerar al cuerpo come una unidad en la cual, cada individuo refleja su herencia, su historia personal, sus emociones... desde una visión funcional, podemos decir que la postura en la actitud natural de todos los segmentos corporales en todo memento dada, sea tanto en actividad estática como dinámica. Esta actitud postural natural no es conciente ni voluntaria. El cuerpo posee un equilibrio inestable donde todas las recepciones, percepciones y organizaciones funcionales actúan de una manera automática, permitiéndole actuar en consecuencia. Es también individual ya que responde a la manera en que cada persona expresa en el cuerpo la forma en que se adapta al media, a las hegemonías y a los requerimientos funcionales de su actividad cotidiana. La repetición de una acción lleva a un mayor desarrollo de determinados grupos musculares, acorde a los patrones de movimiento que se realicen un tenista tendrá un mayor desarrollo del miembro superior portador de la raqueta, encontrándose este, en un patrón de acortamiento en flexión, rotación interna y pronación.
Las hegemonías son las funciones que deben cumplir imperativa y preferentemente y deben poder asegurarse en cada memento, cualquiera sean las circunstancias. Ellas son: la respiración, alimentación, reproducción, visión horizontal, bipedestación y marcha. Una persona sumergida hasta el punto en que su organismo se encuentre en peligro ante la falta de oxigeno. La persona se ahoga por inspiración a pesar de su orden voluntaria de quedarse en apnea.
Toda la anatomía y neurofisiología del cuerpo esta diseñada en relación a estas funciones. Los músculos aseguradores de las hegemonías son mayores en cantidad y tienen una calidad anatomoneurofisiológica diferenciada.
El movimiento estática, nos permite alinearnos contra la gravedad dando como resultante una "postura de base" a la que se le agrega el movimiento dinámica el cual nos permite el desplazamiento de los distintos segmentos corporales con una finalidad determinada. Desde el momento en que nacemos, empezamos a ejercitar nuestras capacidades matrices. La actividad refleja va siendo sustituida por los movimientos voluntarios, los reflejos, al desaparecer, nos dejan en libertad pare emprender el movimiento voluntario.
Todas las etapas del desarrollo psicomotriz (arrastrarse, sentarse, gatear, ponerse de pie, marchar en forma correcta), van adaptando al cuerpo a la gravedad y al movimiento dinámica.
A lo largo de la vida vamos adaptando nuestras actividades matrices a nuestras posibilidades y necesidades corporales.
El movimiento del cuerpo humano es tridimensional y se lleva a cabo a través de patrones de movimiento accionados por las cadenas musculares estáticas y dinámicas. Las cadenas musculares estáticas son:
Cadena inspiratoria: comprende a los músculos escalenos, pectoral menor, intercostales, el diafragma y su tendón.
Cadena posterior: formada por los músculos espinales, glúteo mayor, piramidal, isquiotibiales, poplíteo, tríceps sural (gemelos, soleoh), y los músculos de la planta del pie, principalmente el flexor corto plantar.
Cadena antero interna de cadera: la componen el psoas iliaco y los aductores pubianos (pectíneo, aductor menor, aductor mediano, recto interno y la parte anterior del aductor mayor).
Cadena anterior del miembro superior: formada por el trapecio superior, deltoides media, curaco braquial, bíceps, supirador largo, los músculos pronadores, músculos tenares e hipotenares.
Cadena antero interna de hombre: compuesta por el subescapular, coracobraquial y pectoral menor.
La alineación postural depende del equilibrio o desequilibrio que se produzca entre las cadenas musculares estáticas y dinámicas.
Ante un acortamiento e hipertonia de la cadena antero interna de cadera la pelvis se anteversa, la columna lumbar aumenta su lordosis, la cadera se flexiona y rota internamente. Pare evitar que el cuerpo se caiga hacia adelante, la cadena posterior responde aumentando su torso, generándose así una guerra de tensiones entre ambas. Los músculos antagónicos complementarios de este sistema son los abdominales. La anteversión pelviana hace que los músculos abdominales modifiquen la ubicación de sus inserciones impidiéndoles una correcta funcionalidad con la consiguiente hipotonia y debilidad.
El hombre por su condición hegemónica bípeda, debe adaptar su organismo a la posición erecta, cualquiera sea el gasto que esto ocasione.
Ante cualquier alteración (congénita, traumática, funcional) que provoque un desequilibrio en alguna parte del cuerpo; se desencadenaran en el resto del organismo, una serie de compensaciones cuya finalidad será el mantenimiento de la verticalidad.
Analicemos el siguiente ejemplo: un niño que en su evolución psicomotriz, de la etapa de gateo peso a sentarse con la cola entre los pies y adopta esta postura como posición de juego. Al pararse, sus miembros inferiores se ubicaron en un patrón de flexión y rotación interna debido a la hipertonia de su cadena antero interna, estimulada por el patrón de movimiento en flexión y rotación interna que había adoptado desde su posición de sentado. Ante la necesidad del mantenimiento de la verticalidad la musculatura posterior comenzó su lucha para mantener el trance erecto, dando como resultante un aumento de la lordosis lumbar. El recto de la columna compensa, modificando sus curvas fisiológicas, su cabeza se adelanta. El cráneo rota posteriormente, buscando el equilibrio corporal y la visión horizontal.
Siguiendo su lucha contra la gravedad, frente al patrón y rotador interno de cadera, los miembros inferiores se ubican en una posición de genu valgo o varo según coloquen según se coloquen las rodillas en flexión o hiper extensión (recurvatum) respectivamente. Esto es debido a que el eje de la articulación de la rodilla, con el miembro inferior en rotación interna, se ubica oblicuo respecto a un plano coronal del cuerpo, la flexión se produce en dirección antero interna y la extensión o hiper extensión en dirección poste externa. Los pies se adaptan al suelo en relación a la manera en que reciban la descarga del peso corporal ubicándose en pronación o supinación dando como resultado pies planos o cavos funcionales. Todas estas compensaciones en un principio serán funcionales. De no ser corregidas con el pasar de los años y de las exigencias a las que es sometido el cuerpo cotidianamente, llevan al organismo a la disfunción, la rigidez, la alteración de la movilidad articular, la perdida de la elasticidad, el desgaste prematuro, el dolor...
La postura correcta será entonces la postura en la cual las tensiones de las cadenas musculares estáticas y dinámicas este en equilibrio, lo que conducirá al organismo a una máxima eficacia y a una mejor funcionalidad.
Todo lo expresado anteriormente nos aporta una manera distinta de entender, desde la postura, los mecanismos por los cuales se producen las patologías y la posibilidad de actuar en relación a ellas desde una kinesiología diferente, donde la palabra clave es la prevención. Buscando prevenir que las alteraciones funcionales se transformen en estructurales y que las alteraciones estructurales sigan evolucionando hacia lo patológico.
Bibliografía
La Reeducación Física. A. Lapierre, Tomo I, Editorial Científica Médica, Barcelona.
Evaluación Muscular. Kendall. Capítulo 8.
Función Muscular en Relación a la Postura.
Desarrollo Perceptual y motor en los niños. Bryant 7. Cratty. Ediciones Paídos, Barcelona.
Reeducación Postural Global. Philippe Souchard. Instituto de Terapias Globales; Bilbao
Las Cadenas Musculares. Leopold Busquet. Editorial Paidotribo. |