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Detalle del Artículo

Tratamiento alternativo de tracción de partes blandas en las retracciones posquirúrgicas de la rodilla

Definición
La tracción la podemos definir como una fuerza o sistema de fuerzas aplicadas al cuerpo a lo largo de su eje longitudinal de tal modo que separe o intente separar las estructuras articulares.
La tracción de una articulación es la fuerza longitudinal que se la aplica está en forma tal que tiende a separar las superficies articulares.
La tracción de las partes blandas es un sistema de extensión continua de los miembros (más indicado en miembros inferiores) destinados principalmente a vencer la contractura muscular consecutivas a un proceso traumático, inflamatorio o posquirúrgico.

Historia
A lo largo de la historia de la medicina, desde Hipócrates a nuestros días la tracción ha sido aplicada para aliviar dislocaciones, dolores y tratar fracturas, especialmente en columna y miembros inferiores.

Leyes básicas de la tracción
1) La tracción sobre un objeto no es posible más que si se aplica sobre este objeto una fuerza positiva de tracción, contrarrestada por una fuerza igual y opuesta, que se puede bautizar como negativa o de contratracción.
2) Si se ejerce una tracción sobre un conjunto de piezas rígidas articuladas entre sí, estas tienden a colocarse en línea recta.
3) La tensión correspondiente a la fuerza aplicada no corresponde forzosamente a la que existe a nivel de la articulación interesada. En efecto, disminuye cada vez más a medida que se ejerce sobre un mayor número de regiones elásticas
Es conveniente dejar un espacio lo más débil posible entre el elemento activo y pasivo del mecanismo.
El resultado de la aplicación de la tracción a un cuerpo depende de:
La intensidad y dirección de la fuerza aplicada.
El estado de reposo o movimiento del cuerpo.
El contorno y contextura de este.
La superficie sobre la cual se ejerce.
Cuando se aplica una fuerza horizontal (tracción) progresiva a un cuerpo que desconoce sobre un plano horizontal, no habrá movimiento hasta que la fuerza aplicada supere la resistencia debida a la fricción. Dado que las leyes de Fricción son importantes en el estudio de la tracción las podemos resumir de la siguiente manera:
a) La fricción se opone siempre al movimiento. Hasta que tiene lugar el movimiento la fuerza friccional es mayor que la contrafuerza aplicada (3ra. Ley de Newton, a toda acción se le opone siempre una reacción igual)
b) La aplicación de una fuerza de tracción a un extremo de un cuerpo humano que descansa sobre una superficie sólida crea sobre el cuerpo una fuerza que le es nueva.
c) La fuerza friccional es independiente de las zonas de contacto (dentro de ciertos límites)
d) El valor de la fricción limitante es directamente proporcional a la reacción de las superficies de contacto.

Coeficiente de Fricción
Es una constante, que depende de la naturaleza de las superficies puestas en contacto y viene dada de la fórmula: u=F/R (u: coeficiente de fricción; f: fricción limitante; r: es el peso)
El coeficiente varía mucho, por ejemplo, es pequeño para las superficies lisas: para el metal sobre metal oscila entre 0,1 a 0,3, mientras que para el cuerpo humano es mucho mayor. El coeficiente para el cuerpo humano sobre un colchón es aproximadamente de 0,5 lo cual es un modo diferente de decir que se necesita una fuerza igual a la mitad del peso del cuerpo para superar su fricción.
El movimiento de un cuerpo no tendrá lugar hasta que la fuerza aplicada supere a la pérdida friccional.
La pérdida friccional está también influida por el ángulo en que se aplica la fuerza. Si la fuerza tienen un componente horizontal, la fricción se reduce mientras que ocurrirá lo contrario si hay un componente que ayude a la gravedad.
En vistas de estas consideraciones podemos ver que la tracción eficaz sobre un cuerpo reclinado requiere una fuerza mayor que la que se necesita para superar la fricción de la parte que está entre la fuerza y el lugar en el que se desea ejercer la acción.

Nuestra experiencia
Nosotros usamos esta técnica fundamentalmente cuando encontramos limitación en la movilidad, tanto en reflexión como en extensión, principalmente de esta última y cuando no logramos mejorarlas con otras técnicas más tradicionales como la elongación, autoelongación o terapias fisioterapéuticas.
Nos estamos refiriendo a la rodilla, esta limitación la observamos por lo general ante tratamientos posquirúrgicos, con inmovilizaciones prolongadas, procesos artrósicos, o complicaciones inflamatorias o infecciosas, produciendo retracción de las partes blandas periarticulares, dolor e inflamación, que nos llevan a provocar trastornos biomecánicos, alterando la marcha y produciendo compensaciones en el resto del cuerpo.
Mediante la tracción conseguimos relajar y elongar tendones, músculos, ligamentos, cápsula articular, etc., disminuyendo la sensación de presión que el paciente manifiesta en la rodilla, mejorando la extensión y la sintomatología general.

Condiciones del paciente
El paciente tiene que reconocer la técnica para poder aceptarla explicándole cuales son los procedimientos, la acomodación a la misma debe ser gradual y progresiva, el dolor no debe ser intenso ya que es primordial la relajación del mismo para los fines deseados.

Instrumento y técnica de aplicación
Se utiliza una camilla que mediante un dispositivo tipo cremallera en el extremo inferior de ésta, de tal manera que se pueda colocar en distintas angulaciones de otro extremo (Trendelemburg).
En la misma dirección pero fija en la pared se ubica una polea similar a las utilizadas para tracción cervical, por la cual pasa una cuerda que en uno de sus extremos se fija un soporte para la carga de las pesas a utilizar y en el otro extremo un gancho para el arnés que sujetará al paciente por encima de los maleolos tibio-peroneos, siendo este arnés de cuero, debiendo acolchar la zona para evitar la compresión y la tolerancia sea mayor.
El paciente se ubica en posición de Trendelemburg con la cabeza en el extremo más bajo de la camilla utilizada. El miembro traccionado queda apoyado en la camilla de tal manera que la cuerda de tracción sea una continuación de una línea imaginaria trazada del trocánter mayor al maleolo externo.
El tiempo que se aplica varía desde los 10 minutos inicialmente para lograr la adaptación a 20 minutos al promediar el tratamiento.
La frecuencia puede ser diaria, dependiendo del paciente, pudiendo llegar a aplicarse dos veces por día a día por medio.
Las cargas utilizadas promedian los 15 kg., ya que dependen de la talla de los pacientes pudiendo variar el peso teniendo en cuenta las leyes físicas.

Comentario
En los últimos tres años hemos estado aplicando tracción en miembros inferiores, a los efectos de producir un estiramiento de las estructuras blandas de las articulaciones de la rodilla.
Los parámetros que hemos tenido en cuenta para aplicar esta técnica fueron:
Pacientes operados de L.C.A.
Pacientes con traumatismos o fracturas.
Pacientes con patologías menisco-ligamentarias
Que debido al dolor presentaban una rodilla en semiflexión, alterando la marcha y por consiguiente las actividades de la vida diaria.
Para el comienzo de la realización de esta práctica, tuvimos en cuenta a aquellos pacientes que en un período prudente seguían presentando dificultad en la biomecánica de la marcha y referían dolor en la rodilla, especialmente en la parte posterior de la misma, lo que dificultaba la extensión total y todo lo que conlleva esto.
El procedimiento consiste, en primer término, explicar al paciente lo que va a realizar, después de su sesión habitual de fisiokinesio, posteriormente cumplimos con los pasos indicados anteriormente.
La duración total del tratamiento va a depender entre otros factores de:
- La tolerancia del paciente.
- La capacidad para relajarse.
- La intensidad del dolor.
- Los grados de genuflexo que presenta la rodilla.

Estadística
Hemos realizado esta práctica en aproximadamente 35 pacientes: 23 pacientes operados de LCA, 19 con Tendón rotuliano, 2 con Lindermann, 2 con semitendinoso cuádruple, 5 pacientes con meniscectomías, 3 pacientes con liberación rotuliana, 1 paciente con sinevectomía, 2 pacientes con fracturas, 1 paciente con osteotomía correctora.
La carga promedio utilizada fue de 15 kg. El tiempo promedio de 15 minutos. Utilizamos 7 sesiones promedio de tracción.
Los resultados obtenidos fueron positivos ya que se logró la corrección de la marcha y desaparición del dolor, se acompañó siempre con un trabajo propioceptivo adecuado, además de la fisioterapia y otras técnicas kinésicas. Sólo dos pacientes no respondieron satisfactoriamente al tratamiento.
Lic. Klga. Silvia López, Lic. Klgo. Jorge Fernández,
Lic. Klgo. Giser, Lic. Klgo Miguel Obando Pasapera,
Lic. Klgo. Ernesto Poggiese
Publicado en Magazine Kinésico Número 02: Julio de 1998

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